1.2. Principios orientadores para las iniciativas de educación financiera
Para la construcción de los Principios Orientadores para las Iniciativas de Educación Financiera, además del diagnóstico comparado de las estrategias de educación e inclusión financiera de los países de la Alianza del Pacífico, se identificaron y revisaron diversos documentos internacionales vigentes que ofrecen principios y recomendaciones clave para el diseño y fortalecimiento de estas estrategias. Entre ellos se encuentran los lineamientos generales de la Recommendation of the Council on Financial Literacy (OECD, 2020). Asimismo, se revisaron marcos específicos por segmento poblacional, como el Core Competencies Framework on Financial Literacy for Investors (IOSCO & OECD, 2019) para inversionistas; el Core Competencies Framework on Financial Literacy for MSMEs (OECD, 2021) para micro, pequeñas y medianas empresas; la Policy Guidance on Addressing Women’s and Girls’ Needs for Financial Awareness and Education (OECD, 2013) para mujeres y niñas; y el Key Policy Considerations to Address Barriers to Financial Education for Vulnerable Market Segments (AFI, 2021) para población vulnerable. En materia de educación financiera digital, se consideraron los High-Level Principles for Digital Financial Inclusion (G20, 2016; G20/OECD, 2016) y el documento Digital Financial Literacy (AFI, 2021). Sobre bienestar financiero, se incluyó el G20 Policy Note on Financial Well-being (G20/OECD, 2024). En cuanto a la participación de actores privados y organizaciones sin fines de lucro, se revisaron las Guidelines for Private and Not-for-profit Stakeholders in Financial Education (OECD, 2014). Finalmente, para la medición y evaluación de programas, se consultaron los High-Level Principles on Evaluation of Financial Education Programmes (OECD, 2016).
A partir del análisis de estos marcos de referencia se agruparon las recomendaciones extraídas en cuatro ejes temáticos que sintetizan los principios comunes y las buenas prácticas más relevantes para orientar el desarrollo de iniciativas de educación financiera. El primer eje se refiere al diseño pedagógico inclusivo y contextualizado de las iniciativas. El segundo eje aborda los contenidos por temáticas y segmentos poblacionales. El tercer eje se centra en los canales y métodos de entrega. El cuarto eje establece principios de monitoreo y evaluación (M&E), aplicables a las iniciativas de educación financiera, con énfasis en el uso de evidencia para la mejora continua y la rendición de cuentas. Finalmente, el quinto eje presenta los principios para las iniciativas de educación financiera en las escuelas.
1.2.1. Diseño pedagógico inclusivo y contextualizado de las iniciativas
Principio 1
Garantizar la objetividad e imparcialidad de las iniciativas de educación financiera. Las iniciativas deben ser independientes de intereses comerciales, diferenciando claramente los contenidos educativos de la promoción de productos financieros.
Principio 2
Garantizar la sostenibilidad técnica, institucional y financiera, e impulsar su alcance territorial con un enfoque inclusivo y contextualizado. Las iniciativas requieren financiamiento sostenido para asegurar su continuidad y deben adaptarse a las realidades locales y priorizar a poblaciones vulnerables para lograr un impacto equitativo.
Principio 3
Diseñar intervenciones inclusivas que utilicen marcos conceptuales y herramientas específicas para cada segmento. Estas intervenciones deben desarrollar contenidos pertinentes y adaptados a las capacidades del público objetivo, considerando sus contextos locales, socioeconómicos y culturales, y privilegiando enfoques y metodologías de innovación educativa centradas en las personas. Es fundamental implementarlas en entornos educativos relevantes para cada segmento poblacional, como escuelas, comunidades o espacios laborales, para facilitar la comprensión y aplicación práctica de los contenidos financieros.
Principio 4
Incorporar hallazgos de la economía del comportamiento en el diseño de las intervenciones de educación financiera. Considerar los sesgos cognitivos que influyen en la toma de decisiones financieras y aplicar principios como los empujones (nudges), la simplificación o los recordatorios, permite desarrollar intervenciones más efectivas, que promuevan decisiones alineadas con los objetivos de las personas y cambios sostenibles en su comportamiento financiero.
Principio 5
Aprovechar momentos clave del ciclo de vida para implementar intervenciones de educación financiera contextualizadas. Etapas como el inicio laboral, la maternidad, la migración o la jubilación representan oportunidades estratégicas para ofrecer educación financiera relevante. Adaptar los contenidos y metodologías a las necesidades, preferencias y estilos de aprendizaje del público objetivo en estos momentos, mejora la pertinencia, el impacto y la receptividad de las intervenciones.
Principio 6
Fortalecer la calidad, el alcance y la sostenibilidad de las iniciativas mediante la colaboración con aliados institucionales confiables, que aporten recursos, conocimientos y capacidades complementarias para el logro de los objetivos estratégicos.
Principio 7
Contar con formadores capacitados en contenidos financieros y habilidades pedagógicas. Es fundamental que quienes implementan las intervenciones cuenten con una formación técnica sólida en educación financiera y competencias didácticas adecuadas, para asegurar una enseñanza efectiva.
Principio 8
Involucrar cuando sea posible, a figuras de referencia en los procesos de formación en educación financiera. La participación de líderes comunitarios, mentores, docentes o empresarios pares puede aumentar la confianza, la pertinencia y el impacto de las intervenciones, al facilitar la apropiación de los contenidos y fortalecer los aprendizajes desde referentes cercanos y culturalmente significativos.
1.2.2. Contenidos por temáticas y por segmento poblacional
1.2.2.1. Contenidos por temáticas
Principio 9
En las temáticas de ahorro, inversión, pensiones y jubilación, se debe promover la toma de decisiones financieras a largo plazo mediante contenidos adaptados al contexto nacional.
Principio 10
En la temática de crédito y sobreendeudamiento, se debe fomentar el uso responsable del crédito mediante contenidos que aborden el presupuesto, la capacidad de pago, la comparación de opciones y la prevención y manejo del sobreendeudamiento.
Principio 11
En la temática de los seguros, se debe impulsar la comprensión del riesgo y el uso adecuado de seguros, promoviendo la previsión y la prevención, e incorporando coberturas innovadoras que eviten tanto el subaseguramiento como el sobreseguro.
1.2.2.2. Contenidos priorizados por segmento poblacional
Principio 12
Para los inversionistas, se deben desarrollar contenidos sobre riesgo-retorno, diversificación, sesgos conductuales, estafas financieras, derechos del inversionista y protección al consumidor.
Principio 13
Para las micros, pequeñas y medianas empresas (Mipymes), se deben fortalecer las capacidades financieras a través de contenidos sobre planificación, acceso al crédito, gestión de riesgos, digitalización y conocimiento de productos y proveedores financieros.
Principio 14
Para las poblaciones en situación de vulnerabilidad, se deben priorizar el desarrollo de habilidades básicas para el manejo del dinero, el logro de metas básicas mediante el ahorro formal, la prevención del fraude, el uso responsable del crédito y el acceso seguro a canales digitales.
Principio 15
Para todos los segmentos, se deben implementar campañas públicas periódicas sobre temas clave como riesgo, fraude y resiliencia financiera, además de desarrollar marcos de competencias digitales y financieras que incluyan la evaluación de información, la protección de datos, la identificación de fraudes y la comprensión de términos digitales.
1.2.3. Canales y métodos de entrega
Principio 16
Adoptar enfoques multicanales para ampliar el alcance y la efectividad de las intervenciones, combinando formatos adaptados a las características de cada grupo objetivo. La combinación de canales —presenciales y virtuales— permite adecuar las intervenciones a los distintos niveles de acceso, competencias digitales y estilos de aprendizaje, mejorando su pertinencia, cobertura y efectividad en diversos contextos. El uso coordinado de los canales —masivos, digitales y presenciales—, tales como medios comunitarios, radio, televisión, redes sociales, mensajes de texto (SMS), aplicaciones móviles, espacios laborales y puntos de atención, permite llegar a públicos diversos con estrategias diferenciadas, aumentando la visibilidad y la apropiación de los contenidos educativos.
Principio 17
Diseñar herramientas educativas digitales que incorporen metodologías basadas en evidencia para fortalecer el aprendizaje práctico y efectivo en educación financiera. Dependiendo del potencial del canal, estas herramientas deben aplicar enfoques como los principios de la economía del comportamiento o el learning by doing, y aprovechar el uso de las tecnologías de la información y comunicación (TIC), la inteligencia artificial y otras herramientas digitales para ampliar cobertura, personalizar contenidos y mejorar eficiencia. Deben ser culturalmente adaptables, contar con contenidos validados y contemplar acompañamiento, considerando las brechas tecnológicas y los distintos niveles de familiaridad digital de la población.
1.2.4. Principios de M&E de la educación financiera
Principio 18
Incorporar desde el inicio un sistema de monitoreo y evaluación contextualizado a la iniciativa que permita evaluar su implementación y sus resultados y/o impactos. Estos sistemas deben aplicarse de manera permanente y utilizar metodologías basadas en evidencia, generando información sobre cambios en conocimientos, actitudes, confianza y comportamientos financieros, lo que permite tomar decisiones informadas y ajustar las intervenciones con foco en su efectividad, pertinencia y sostenibilidad.
Principio 19
Asignar recursos específicos y suficientes para la evaluación y el monitoreo desde la formulación del programa. Esto permite aprovechar herramientas existentes para reducir costos, optimizar esfuerzos y garantizar una implementación eficiente y sostenida de las estrategias de evaluación dentro de los programas de educación financiera.
Principio 20
Alinear los instrumentos de evaluación con los objetivos del programa y adaptarlos al perfil del público objetivo. Los instrumentos deben medir con precisión los resultados esperados —ya sea informar, modificar actitudes o generar cambios en el comportamiento financiero— y ser adecuados al nivel educativo, idioma, vulnerabilidad y modalidad del programa. Es fundamental que sean accesibles, culturalmente apropiados y desagregados por tipo de población.
Principio 21
En el caso de realizar evaluaciones de impacto, incluir evaluadores externos y utilizar diseños metodológicos rigurosos que permitan medir la sostenibilidad de los efectos en el tiempo. Las evaluaciones de impacto permiten determinar si los cambios observados pueden ser atribuidos directamente a la intervención educativa. Para ello, es clave contar con evaluadores externos que aseguren la objetividad, la credibilidad y la calidad técnica, así como emplear grupos de control o comparación y evaluaciones longitudinales que analicen la permanencia de los efectos.
Principio 22
En el caso de realizar evaluaciones de impacto, difundir de manera oportuna y transparente los resultados. La publicación de resultados —tanto positivos como negativos— promueve el aprendizaje colectivo, fortalece la rendición de cuentas y permite ajustar o escalar intervenciones basadas en su efectividad, favoreciendo una toma de decisiones más informada y basada en evidencia.
1.2.5. Iniciativas de educación financiera en las escuelas
Principio 23
Integrar la educación financiera en el currículo escolar de forma progresiva, con un enfoque por competencias desde edades tempranas. Esto permite aprovechar la receptividad y el potencial de aprendizaje infantil para fomentar hábitos financieros positivos desde los primeros años, lo que contribuye al desarrollo de competencias clave para la vida.
Principio 24
Promover la masificación progresiva y estructurada de los programas escolares de educación financiera, asegurando una cobertura nacional y la equidad. Es fundamental avanzar hacia una implementación sistemática que garantice que todos los estudiantes, accedan a contenidos de calidad en educación financiera.
Principio 25
Establecer objetivos de aprendizaje claros y apropiados, con metas, contenidos y enfoques pedagógicos acordes al nivel educativo. Los contenidos deben ser coherentes con la edad y etapa de desarrollo de los estudiantes, permitiendo una enseñanza gradual, acumulativa y significativa de la educación financiera.
Principio 26
Diseñar estrategias de formación continua y especializada para docentes y futuros docentes, que aborden tanto los aspectos técnicos como pedagógicos de la educación financiera. La formación del cuerpo docente es clave para asegurar una implementación efectiva y sostenible, garantizando que puedan enseñar educación financiera con seguridad, pertinencia y calidad en el aula.
Principio 27
Diseñar materiales pedagógicos de calidad que sean didácticos, imparciales y culturalmente pertinentes. Estos recursos deben facilitar el proceso de enseñanza-aprendizaje y servir como apoyo tanto para los docentes como para los estudiantes, fortaleciendo la comprensión y apropiación de los contenidos financieros en el entorno escolar.