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Resumen ejecutivo

Desde comienzos de los años noventa, el salario mínimo en Chile ha seguido una trayectoria de crecimiento sostenido en términos reales, con una aceleración a partir de 2023. Entre enero de 1990 y diciembre de 2025, el salario mínimo real se multiplicó por cuatro, creciendo en promedio alrededor de 4,1% anual, mientras que en el período 2023–2025 su tasa de expansión se elevó hasta cerca de 6,9% anual. Si bien hasta mediados de la década de 2010 su evolución fue relativamente similar a la del PIB per cápita, desde entonces se observa una “separación” entre ambas trayectorias, con un salario mínimo que crece más rápido que el ingreso promedio de la economía y que el PIB por trabajador.

El aumento acumulado del salario mínimo ha elevado su nivel relativo frente al salario promedio del mercado laboral formal en los últimos años. La razón entre el salario mínimo y el salario promedio de los asalariados formales de entre 18 y 55 años —la muestra principal en este reporte—aumentó desde 0,35 a 0,40 entre 2013 y 2025 según los registros administrativos del Seguro de Cesantía, y desde aproximadamente 0,40 en 2013 a cerca de 0,51 en 2024 según la Encuesta Suplementaria de Ingresos (ESI). Si en este último cálculo se incluyen también los trabajadores informales observados en la ESI, la razón aumenta de 0,42 en 2013 a aproximadamente 0,55 en 2024.

El salario mínimo incide sobre una fracción sustantiva de los trabajadores, las empresas y los mercados laborales locales de Chile. En 2025, la distribución salarial formal en Chile muestra dos claros picos. Alrededor del 3,5% de los trabajadores formales percibe ingresos exactamente iguales al salario mínimo, mientras que un 5,7% percibe ingresos equivalentes al 125% del salario mínimo, un umbral relevante debido a la política complementaria de reparto de utilidades a los trabajadores. Si bien una fracción de los trabajadores que reportan ingresos mensuales por debajo del 125% del salario mínimo trabajan jornadas parciales, en aproximadamente el 30% de las empresas formales del país todos los trabajadores de 18-55 años ganan 125% del salario mínimo o menos (5%, si excluimos las empresas de 5 trabajadores o menos). Así mismo, en más del 90% de las comunas, el percentil 20 de la distribución salarial formal es igual o inferior al 125% del salario mínimo.

Chile se ubica, en el contexto internacional, en la mitad de la distribución de países de la OCDE y de América Latina en términos de salario mínimo relativo al salario promedio. Actualmente, el salario mínimo chileno se sitúa ligeramente por encima del promedio de los países de la OCDE no pertenecientes a América Latina y el Caribe, pero por debajo de varios países

de la región, cuyo promedio alcanza cerca del 70%. Los incrementos del salario mínimo en Chile se han producido en un contexto en el que, tanto en la OCDE como en América Latina y el Caribe, el salario mínimo ha aumentado de manera general en relación con el salario promedio durante las últimas dos décadas, en muchos países a un ritmo superior al observado en Chile.

El objetivo de este informe es analizar los efectos de los aumentos recientes del salario mínimo, sobre la estructura salarial y la generación de empleo formal en el país. Para ello utilizamos datos administrativos del Seguro de Cesantía para el período 2010–2025 y analizamos la evolución de los salarios y del empleo formal a nivel individual, de empresa y de comuna, intentando construir un contrafactual de su trayectoria en ausencia de los incrementos del salario mínimo implementados entre 2023 y 2025. Desarrollamos tres ejercicios complementarios de diferencias en diferencias que explotan distintas fuentes de identificación y muestras. Primero, comparamos la evolución de los trabajadores más cercanos —y por lo tanto más expuestos— al salario mínimo con la de aquellos ubicados más arriba en la distribución salarial durante el período 2023–2025, en relación con un período previo caracterizado por aumentos más moderados del salario mínimo (2017–2019). En segundo lugar, analizamos la evolución de los salarios promedio y del empleo formal en empresas con distintos grados de exposición al salario mínimo a lo largo del período 2010–2025. Finalmente, realizamos un análisis a nivel de mercado laboral local, comparando comunas más y menos expuestas al salario mínimo en 2023 e identificando diferencias sistemáticas en sus trayectorias de salarios y empleo. De manera complementaria, incorporamos ejercicios basados en la variación regional de la Encuesta Nacional de Empleo para analizar los efectos del salario mínimo sobre el empleo total e informal.

Los resultados sugieren que los aumentos del salario mínimo elevaron los salarios en la parte baja de la distribución salarial formal, con evidencia sugestiva —aunque no concluyente— de efectos negativos acotados sobre el empleo formal en las comunas más expuestas. En conjunto, los resultados de los tres ejercicios muestran incrementos salariales claros y consistentes para los trabajadores ubicados en la parte baja de la distribución de ingresos formales entre 2023 y 2025, así como en empresas y comunas con mayor exposición al salario mínimo. Asimismo, ni el ejercicio a nivel individual ni el realizado a nivel de empresa arrojan resultados concluyentes sobre impactos en el empleo formal. El análisis a nivel de mercado laboral local sí muestra pequeños efectos de pérdida de empleo formal que pueden interpretarse como causales, particularmente en las comunas más expuestas a los incrementos del salario mínimo. No obstante, incluso considerando estos posibles efectos adversos, su impacto agregado sobre el empleo formal a nivel nacional resulta limitado, dado que las comunas más expuestas tienden a ser

también de menor tamaño y, por lo tanto, concentran una menor proporción del empleo formal. A continuación, se describen estos resultados con mayor detalle.

A nivel individual, nuestras estimaciones sugieren que los recientes aumentos del salario mínimo estuvieron asociados, como se esperaba, a incrementos salariales relativamente mayores para los trabajadores formales de menores ingresos, junto con evidencia sugestiva, pero no robusta, de efectos negativos acotados sobre el empleo formal. En un primer ejercicio, al comparar el período 2023–2025, caracterizado por un fuerte crecimiento del salario mínimo, con un período previo de aumentos más moderados (2017–2019), encontramos que los trabajadores ubicados en torno al salario mínimo o al 125% del salario mínimo experimentaron aumentos salariales superiores a los de aquellos situados más arriba en la distribución, del orden de 4%. Asimismo, los trabajadores localizados en la parte baja de la distribución salarial durante este período exhiben una menor probabilidad de mantenerse empleados en el sector formal. Sin embargo, también detectamos efectos similares negativos en empleo formal cuando comparamos periodos donde el salario mínimo no crece de manera significativa, lo que sugiere que las estimaciones de caídas en empleo formal no son robustas a cambios en la elección del periodo de comparación, y por tanto no pueden atribuirse de manera causal a los aumentos recientes del salario mínimo.

Al comparar las empresas más expuestas al salario mínimo con aquellas menos expuestas durante el mismo período, se observan incrementos salariales similares y posibles efectos negativos sobre el empleo. Sin embargo, estos resultados no permiten una interpretación causal. En particular, entre las empresas formales que permanecen de forma continua en el seguro de cesantía entre 2010 y 2025, el salario promedio creció cerca de 15% más en las empresas más expuestas (porque tenían una mayor proporción de trabajadores cercanos al salario mínimo) con respecto a las menos expuestas, mientras que el crecimiento del empleo fue aproximadamente 10% menor en el período 2022–2025. Sin embargo, al igual que en el análisis a nivel individual, no es posible construir un contrafactual creíble, ya que las empresas más expuestas ya presentaban dinámicas salariales y de empleo significativamente distintas antes de los incrementos del salario mínimo. En efecto, estas empresas exhibían de manera sistemática niveles y trayectorias inferiores de salarios y empleo respecto de las menos expuestas. En este contexto, los aumentos del salario mínimo a partir de 2023 constituyen una ruptura clara en la trayectoria salarial, pero no en la del empleo, que sigue una tendencia previa, lo que impide atribuir de forma causal los resultados observados en empleo a los incrementos del salario mínimo.

Por último, el análisis a nivel de comuna sugiere que las comunas más expuestas al salario mínimo registraron un mayor crecimiento salarial en el periodo 2023-2025, acompañado de una reducción en la creación de empleo formal. En particular, aquellas con una mayor proporción de trabajadores que percibían ingresos iguales o inferiores al 125% del salario mínimo exhibieron aumentos salariales en torno a 3,5% superiores con respecto a aquellas comunas menos expuestas en el periodo 2023-2025. También encontramos que en estas comunas se produjo un menor crecimiento del empleo formal cercano al 4% con respecto a las menos expuestas. En este caso, en promedio, estas comunas no presentaban diferencias significativas en las tendencias de salarios y empleo formal respecto de las comunas menos expuestas durante el período 2010–2022 (supuesto de trayectorias paralelas), lo que hace a estos resultados más fiables que los encontrados en los ejercicios previos. Además, las pérdidas de empleo se concentran entre los trabajadores de más bajos ingresos y en las comunas más expuestas al salario mínimo. Sin embargo, análisis de sensibilidad indican que el supuesto de trayectorias paralelas entre comunas que le da validez causal al ejercicio propuesto no siempre se cumple plenamente en todas las submuestras por edad, sector o tipo de contrato. Un análisis similar utilizando la variación regional a nivel de provincia con la encuesta nacional de empleo, no detecta efectos en empleo total, formal o informal. Dado que las comunas más expuestas suelen ser también las más pequeñas, el efecto agregado en empleo formal nacional es relativamente pequeño (entre 0,2% y 0,4%). Es decir, en ausencia de los incrementos del salario mínimo entre el 2023 y 2025, el empleo formal agregado en el país se habría incrementado un 0,2% a 0,4% más de lo que lo hizo.

La interpretación causal de los resultados, en particular los resultados sobre empleo, debe hacerse con cautela. En primer lugar, como ya se discutió en los párrafos previos, existen importantes desafíos metodológicos en cada uno de los ejercicios propuestos para identificar un contrafactual limpio, que permita la identificación del efecto del salario mínimo en el mercado de trabajo. En segundo lugar, los aumentos del salario mínimo durante el período 2023–2025 no constituyen un experimento natural en sentido estricto, sino que representan una intensificación de una tendencia iniciada a mediados de la década de 2010, en un contexto en el que el salario mínimo se ha vuelto progresivamente más vinculante dentro de la distribución salarial formal. En consecuencia, las diferencias observadas entre unidades más y menos expuestas reflejan tanto el efecto de los incrementos recientes como la acumulación de ajustes previos, y deben interpretarse como respuestas diferenciales a una política ya activa, más que como el impacto de un shock exógeno aislado. En tercer lugar, la identificación se ve adicionalmente limitada por la pandemia de COVID-19 y su posterior recuperación, que introdujeron shocks heterogéneos y persistentes en el

mercado de trabajo, así como por la coexistencia de otras reformas relevantes, algunas todavía en discusión y otras simultáneas, como la reducción gradual de la jornada laboral y el aumento de las cotizaciones previsionales, que afectan simultáneamente los costos laborales y las decisiones de contratación. Finalmente, Chile, al igual que muchos otros países de la región y de la OCDE, enfrenta un proceso estructural de transformación de los mercados laborales, asociado a avances tecnológicos y a la automatización, que también inciden sobre el empleo y cuya incidencia puede diferir entre grupos. Estos factores no necesariamente son capturados por un diseño de diferencias-en-diferencias aquí propuesto, ya que pueden afectar de manera desigual a los grupos tratados y de control.

En conjunto, los resultados de este reporte ponen de relieve la necesidad de profundizar la investigación sobre los efectos del salario mínimo en el contexto chileno reciente. Si bien la evidencia presentada apunta a claros efectos mecánicos que incrementan los salarios cercanos al salario mínimo, las complejidades institucionales y macroeconómicas del período analizado, requieren esfuerzos adicionales para aislar con mayor precisión los impactos sobre el empleo y su composición. En este sentido, este informe debe entenderse como una llamada a la acción para avanzar en nuevas investigaciones que exploten fuentes de datos complementarias, horizontes temporales más largos y estrategias de identificación alternativas, en un campo que muestra señales prometedoras para generar evidencia rigurosa y relevante para el diseño de política pública.

Ámbito de este informe y datos utilizados

 Este reporte fue preparado a petición del Ministerio de Hacienda de Chile al Banco Interamericano de Desarrollo, comunicada el 6 de junio de 2025.

El objetivo de este informe es analizar los efectos de los aumentos recientes del salario mínimo, sobre la estructura salarial y la generación de empleo formal en el país. El estudio considera un alcance temporal anterior suficiente para evaluar los aumentos salariales desde 2022.

El estudio utiliza principalmente datos administrativos de la Base del Seguro de Cesantía (BSC) para el período 2010–2025. Esta base registra información mensual para cada par empleado-empleador y permite observar, para cada trabajador asalariado formal del sector privado, el salario total recibido durante el mes, el tipo de contrato bajo el cual está contratado y su vínculo con el empleo formal. Adicionalmente, la BSC contiene información relevante sobre las características de las firmas empleadoras, incluyendo el sector económico en el que operan y la ubicación geográfica del empleador (la dirección asociada al RUT pagador). La naturaleza longitudinal y exhaustiva de estos registros permite seguir de manera precisa la evolución de los salarios, el empleo y la permanencia en el sector formal a lo largo del tiempo, así como construir medidas de exposición al salario mínimo a nivel individual, de firma y de comuna.

No obstante, por su propia naturaleza administrativa, la BSC solo contiene información sobre empleo asalariado formal para trabajadores en el sector privado. En particular, no se encuentran en el SC: (i) trabajadores cuyas relaciones laborales se iniciaron con anterioridad a octubre de 2002 y que no se afiliaron voluntariamente con posterioridad; (ii) trabajadores del sector público; (iii) funcionarios de las Fuerzas Armadas y de Orden; (iv) trabajadores independientes; (v) menores de 18 años; (vi) trabajadores con contrato de aprendizaje; (vii) trabajadores pensionados, con excepción de los pensionados por invalidez parcial; y (viii) trabajadores que participan como socios mayoritarios o igualitarios y que administran o representan a la empresa que informan como empleador. En este sentido es importante notar que, si bien a lo largo del texto se hace referencia a efectos sobre “empleo formal”, en sentido estricto las estimaciones basadas en la BSC permiten medir impactos específicamente sobre el empleo asalariado privado formal.

Como complemento a los registros administrativos, y con el fin de incorporar una visión más amplia del mercado laboral, el reporte utiliza información proveniente de la Encuesta Nacional de Empleo (ENE) para el período 2013–2024. La ENE es una encuesta de empleo de corte transversal, representativa a nivel nacional, que recoge información detallada sobre la situación laboral y los

ingresos de los trabajadores, tanto formales como informales, lo que permite explorar potenciales efectos del salario mínimo fuera del sector formal. Adicionalmente, en algunos ejercicios específicos y principalmente con fines de contextualización de la evolución del salario mínimo en relación con la distribución salarial agregada, se utiliza de manera complementaria la Encuesta Suplementaria de Ingresos (ESI), un módulo anual de la Encuesta Nacional de Empleo que recoge información detallada sobre los ingresos laborales y no laborales de los ocupados.

Adicionalmente, el estudio utiliza información institucional y macroeconómica proveniente de diversas fuentes oficiales. Los antecedentes sobre los cambios y niveles del salario mínimo se obtienen de la Biblioteca del Congreso Nacional de Chile. Las series de inflación y del Índice de Precios al Consumidor (IPC) se construyen a partir de información del Ministerio de Hacienda, y la información sobre producto interno bruto (PIB) per cápita y PIB por trabajador se obtiene de la Organización Internacional del Trabajo (OIT) y del Banco Mundial.

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