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Introducción

La informalidad laboral en Chile constituye un fenómeno estructural que mantiene a más de 2,4 millones de personas al margen de los sistemas de protección social y del cumplimiento efectivo de la normativa laboral. Su magnitud impone costos significativos para el desarrollo económico y social, al limitar la productividad, restringir la provisión de bienes públicos, dificultar el acceso de las empresas al financiamiento, a los insumos y bienes de capital, y situar a los trabajadores en empleos caracterizados por una mayor vulnerabilidad y precariedad.

La composición del empleo informal profundiza las brechas respecto del empleo formal. Su incidencia es más elevada entre los trabajadores y trabajadoras por cuenta propia, personas con menores niveles educativos, jóvenes y adultos mayores y microempresas, segmentos en los que predominan las trayectorias laborales más inestables y de menor productividad. En contraste, el empleo formal se concentra en empresas de mayor tamaño y complejidad productiva, está vinculado a trabajadores y trabajadoras con mayor capital humano y asegura acceso efectivo a la seguridad social. Este patrón da lugar a un mercado laboral segmentado, en el que persisten diferencias relevantes en estabilidad, productividad y calidad del empleo.

Desde 2017, año en que el Instituto Nacional de Estadísticas (INE) comenzó a medir oficialmente la informalidad, la tasa se ha ubicado en torno al 28%, con excepción del periodo de pandemia, cuando las restricciones sanitarias la redujeron transitoriamente a un mínimo histórico de 22%. Con posterioridad, la informalidad retornó gradualmente a sus niveles previos, sin embargo, desde el trimestre móvil finalizado en mayo de 2024 se observó un nuevo descenso, seguido de un leve repunte hacia fines de 2025. Esta trayectoria resulta particularmente interesante considerando la estabilidad que había caracterizado a este indicador durante más de una década.

La evolución de la informalidad ocurre en un contexto de normalización del mercado laboral vinculado a la recuperación de la actividad económica tras la pandemia. Desde 2022, el empleo total ha evidenciado una mejoría, con un incremento de 730 mil ocupados, pasando de 8,7 millones en el trimestre móvil terminado en febrero de ese año a 9,4 millones en diciembre de 2025, según las series ajustadas por estacionalidad. Este mayor dinamismo se ha concentrado principalmente en el empleo asalariado y formal. En contraste, la ocupación informal mostró inicialmente una contracción y, recientemente, un repunte, evolución que se asocia en buena medida al comportamiento del empleo asalariado privado y de los trabajadores independientes, especialmente aquellos por cuenta propia y emprendedores.

La participación laboral también muestra avances, especialmente entre las mujeres y la población de 25 a 54 años. Desde 2025, la participación femenina alcanzó niveles equivalentes a los prepandemia, mientras que en los hombres persiste un rezago. Asimismo, en el trimestre finalizado en diciembre de 2025, la tasa de participación en el segmento de 25 a 54 años alcanzó 90,7% para los hombres y 75,6% para las mujeres, siendo este último un récord histórico. Aun así, algunos segmentos no han recuperado los niveles de participación registrados en 2019, especialmente los jóvenes y adultos de 65 y más años. En este último grupo, esta evolución se relaciona con los avances efectuados en materia previsional durante los últimos años y la existencia de la Pensión Garantizada Universal (PGU), que han contribuido a mejorar los ingresos en la vejez y, con ello, a modificar los incentivos para continuar participando en el mercado laboral en edades más avanzadas. Una excepción a esta dinámica corresponde a las mujeres entre 55 y 64 años, cuyo retorno al mercado laboral ha mostrado un mayor dinamismo.

En este contexto, el objetivo de este estudio es caracterizar la reciente evolución de la informalidad en Chile, identificando su inicio, magnitud y principales dimensiones. Asimismo, busca examinar la heterogeneidad de sus variaciones, tanto descensos como recientes incrementos, según sexo, edad, nivel educacional, categoría ocupacional, rama de actividad, región y tamaño de empresa; ofreciendo una descripción detallada de su evolución en el periodo 2022-2025.

También se estudian las iniciativas de política pública impulsadas entre 2022 y 2025 para abordar la informalidad y promover la formalización de las personas trabajadoras y empresas. Estas medidas, expresadas en leyes promulgadas y proyectos de ley en tramitación, reconocen el estrecho vínculo entre informalidad laboral y empresarial. La formalización de las empresas no solo contribuye a fortalecer la competitividad, sino que también constituye un mecanismo efectivo para la creación de empleos más estables, productivos y con acceso efectivo a los sistemas de protección social.

En este contexto, el aumento de las remuneraciones registrado en los últimos años, especialmente de aquellos situados en los tramos de menores ingreso, asociado entre otros factores a una política sostenida de aumento del ingreso mínimo mensual, ha contribuido a mejorar las condiciones de vida de los trabajadores y a resguardar el poder adquisitivo de sus ingresos. La evidencia reciente, contenida en el estudio elaborado por el Banco Interamericano de Desarrollo (BID) en 2026 sobre los efectos del salario mínimo en Chile durante el periodo 2023-2025, muestra además que estos incrementos se transmitieron con rapidez hacia los salarios formales situados en la parte baja de la distribución salarial. Este proceso ha contribuido a fortalecer los incentivos para permanecer en el sector formal y a aumentar el atractivo de estas ocupaciones frente a las alternativas informales. En este sentido, las reformas adoptadas entre 2022 y 2025 se suman a las implementadas desde 2015, dando cuenta de la continuidad y ampliación progresiva de los instrumentos orientados a enfrentar este fenómeno.

Este documento se estructura de la siguiente forma. El Capítulo 1 presenta un análisis comparativo del empleo formal e informal según variables sociodemográficas y productivas. El Capítulo 2 analiza la evolución del empleo informal desde 2022 hasta diciembre de 2025, mientras que el Capítulo 3 aborda la informalidad en el microemprendimiento a partir de los resultados de la VIII Encuesta de Microemprendimiento (2025). Por último, el Capítulo 4 revisa las medidas implementadas entre 2022 y 2025 para reducir la informalidad y fomentar la formalización.

Finalmente, este informe continúa el reporte La Informalidad en Chile, publicado en noviembre de 2022, que estableció un marco conceptual para el análisis de este fenómeno, identificó sus principales determinantes y formuló recomendaciones para abordarla basadas en los principios rectores de políticas públicas sugeridos por organismos internacionales.

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