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Resumen, Conclusiones e Implicancias

  1. La informalidad laboral presenta características muy específicas que evidencian una gran brecha respecto del empleo formal. Su incidencia se concentra en las microempresas, que absorben cerca de siete de cada diez ocupaciones informales, así como en el empleo por cuenta propia y en los niveles educativos más bajos, donde alrededor del 70% de los trabajadores posee educación básica o media. Asimismo, su presencia es mayor en los sectores intensivos en mano de obra de menor calificación como comercio, construcción y agricultura.

    Por su parte, el empleo formal predomina en las grandes y medianas empresas, que concentran cerca del 60% de estas ocupaciones. Asimismo, se vincula a puestos de mayor calificación, donde más de la mitad de los trabajadores posee educación terciaria, y al empleo asalariado, en el que representa un 87% del total. A nivel sectorial en tanto, su distribución tiende a ser más equilibrada entre las distintas ramas de actividad.

  2. Desde el trimestre finalizado en mayo de 2024, la tasa de informalidad ha presentado una trayectoria poco habitual, caracterizada por la ocurrencia simultánea de dos dinámicas: la disminución del empleo informal alcanzando mínimos históricos (exceptuando el periodo de pandemia) y un aumento del empleo formal. En este contexto, la tasa de informalidad ha caído a un mínimo histórico de 25,8% en marzo de 2025, desde valores de 27% promedio en 2024, de 28% promedio desde 2017 a la fecha y superior a 30% en 2010-12. Hacia fines de 2025 se produjo un repunte, situándose en 26,8% en el trimestre móvil finalizado en diciembre, evolución que se asocia a un mayor dinamismo del empleo informal en relación con el crecimiento del empleo total.

  3. A lo largo de la última década Chile ha implementado diversas políticas públicas para abordar el fenómeno de la informalidad, incluyendo aquellas orientadas directamente a promover la formalización del empleo, y otras para incentivar la formalización de las empresas, que es el motor de generación de empleo formal. Por ello, entre 2022 y 2025 el Ministerio de Hacienda impulsó una agenda dirigida a reducir la informalidad y fomentar la formalización de personas y empresas, que se materializó en un conjunto de leyes promulgadas y proyectos de ley en tramitación.

    Entre las principales iniciativas se encuentran la Ley N° 21.713, sobre cumplimiento de las obligaciones tributarias; la Ley N° 21.685, que modificó el funcionamiento del Subsidio Único Familiar y la Asignación Familiar para incentivar la formalización laboral; la Ley N° 21.550, que creó el Bolsillo Familiar Electrónico, consolidándose como un mecanismo de formalización del comercio; la Ley N° 21.745, que estableció un régimen tributario especial para las ferias libres; y la Ley N° 21.648, que hizo obligatoria la iniciación de actividades para quienes operan en comercio exterior.

    A este conjunto se agregan iniciativas que, a comienzos de 2026, se encontraban en tramitación legislativa y que revisten especial importancia, como la creación de un sistema unificado de subsidios al empleo (recientemente aprobado por el Congreso y próximo a su promulgación), medidas orientadas a promover la formalización de los emprendimientos y el establecimiento de un Subsistema de Inteligencia Económica.

    Estas reformas se insertan en un proceso más amplio de políticas implementadas desde 2015, orientadas a facilitar el acceso al sistema de protección social, promover la creación de empresas formales, ampliar la cobertura educativa y de la formación continua, e implementar medidas de resguardo del empleo durante la pandemia. En conjunto, estas iniciativas evidencian la continuidad y la progresiva expansión de los esfuerzos públicos dirigidos a enfrentar la informalidad en el país.

  4. En 2025, Chile se ubicó entre los países con menores niveles de informalidad laboral en América Latina. De acuerdo con la OIT, la tasa alcanzó 46,7% para un conjunto de doce países de la región, siendo superada únicamente por Uruguay, que registró un nivel cercano a 22% en el mismo periodo. En contraste, en otras economías latinoamericanas la incidencia del empleo informal continúa siendo considerablemente mayor, como Ecuador y Perú, donde alcanza el 70%. Estas diferencias ponen de relieve la heterogeneidad estructural de los mercados laborales latinoamericanos y subrayan la importancia del proceso de formalización que ha venido consolidando Chile en los últimos años.

  5. Finalmente, la experiencia reciente sugiere que Chile ha logrado avances relevantes en la reducción de la informalidad a partir de la implementación de políticas sistemáticas a lo largo del tiempo. Sin embargo, aún persiste el desafío de profundizar la trayectoria de los últimos años teniendo como objetivo acercarse a los niveles observados en economías desarrolladas como Dinamarca y Noruega, cuyas tasas se sitúan por debajo del 10%. Nuevos avances en reducir la informalidad laboral no solo representan una forma de aumentar la cobertura de la protección social de las personas trabajadoras y la calidad del empleo, sino también impulsar la productividad de la economía, generar ganancias en transparencia, capacidad de crecimiento e innovación.

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