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Introducción

Este séptimo Reporte de Indicadores de Género en las Empresas en Chile busca visibilizar la desigualdad de género en el acceso al trabajo, en los distintos niveles jerárquicos y en la distribución de ingresos. Su objetivo es profundizar el análisis de las brechas que aún persisten, entregar datos que permitan reflexionar sobre esta realidad y servir como base para la formulación de políticas públicas y empresariales. Además, se convierte en un insumo clave para monitorear la implementación progresiva de la Ley N°21.757 de “Más Mujeres en Directorios” en los próximos años1.

Esta publicación es el resultado de una colaboración entre instituciones públicas y organizaciones de la sociedad civil, que se remonta al año 2019, y que desde su cuarta edición reúne el trabajo conjunto realizado por el Ministerio de Hacienda, el Ministerio de Economía, Fomento y Turismo, y la Fundación ChileMujeres.

Una de las principales barreras para el acceso igualitario de las mujeres a la economía es la división sexual del trabajo. Esto se refleja en la desigual distribución del trabajo doméstico y de cuidado no remunerado entre mujeres y hombres, así como en la generación de estereotipos.

Este reporte se elabora a partir de la información de entidades inscritas en el Registro de Emisores de Valores, que reportan anualmente conforme a la Norma de Carácter General N°386 (NCG N°386), vigente desde 2015. Dicha norma exige que las empresas incluyan en su memoria anual datos sobre la composición por género en directorios, gerencias de primera línea y en toda la organización, así como la brecha salarial. Adicionalmente, se incorporan antecedentes de las empresas que reportan bajo la Norma de Carácter General N°461 (NCG N°461), que obliga a divulgar políticas, prácticas y metas en materia ambiental, social y de gobernanza.

La igualdad de género en el ámbito laboral continúa siendo uno de los retos más relevantes para el desarrollo económico y social del país. Aunque se han logrado avances normativos y se han impulsado iniciativas para promover la equidad, persisten brechas significativas que limitan la participación de las mujeres en la economía, en posiciones de liderazgo y en el acceso equitativo a los ingresos. Disponer de información clara y sistematizada resulta fundamental para dimensionar esta problemática y orientar políticas que fomenten la inclusión y la igualdad en las empresas.

Una de las principales barreras para el acceso igualitario de las mujeres a la economía es la división sexual del trabajo. Esto se refleja en la desigual distribución del trabajo doméstico y de cuidado no remunerado entre mujeres y hombres, así como en la generación de estereotipos que no solo afectan el acceso al mercado laboral, sino también en los ingresos y la posibilidad de un acceso equitativo a las oportunidades de desarrollo laboral dentro de las empresas.

La carga de tiempo asociada a tareas relacionadas al trabajo doméstico y de cuidado no remunerado, sumada a la responsabilidad casi exclusivamente femenina de su realización y organización, genera limitaciones para acceder a la economía en igualdad de condiciones.

Estas dinámicas se reflejan en el ámbito económico, donde persisten restricciones tanto de demanda como de oferta. Las de demanda se relacionan principalmente con la segregación horizontal, que provoca una concentración desproporcionada de mujeres y hombres en diferentes sectores u ocupaciones, limitando la participación de las mujeres en sectores considerados tradicionalmente masculinos y concentrándolas en rubros o actividades catalogadas como femeninas. Estas divisiones, basadas en estereotipos y roles sociales, también afectan la valoración económica y social de esas profesiones. A esto se suma la segregación vertical, que distribuye de manera desigual a mujeres y hombres en distintos niveles jerárquicos dentro de la organización. Este fenómeno impone barreras para que las mujeres accedan a puestos de mayor jerarquía, generando condiciones laborales y de oportunidades distintas para cada género, incluso cuando poseen la misma experiencia y formación. Un tercer efecto de la segregación y, en parte, consecuencia de lo anterior, son las amplias brechas salariales entre mujeres y hombres por trabajo de igual valor, que evidencian sesgos de género y la menor valoración social del trabajo de las mujeres.

Por otra parte, la carga de tiempo asociada a tareas relacionadas al trabajo doméstico y de cuidado no remunerado, sumada a la responsabilidad casi exclusivamente femenina de su realización y organización, genera limitaciones para acceder a la economía en igualdad de condiciones. En términos concretos, esto se traduce en restricciones para el acceso al trabajo formal, jornadas laborales de tiempo completo, formación, y al desarrollo de carrera dentro de las empresas, así como a mayores ingresos, constituyendo una barrera que limita sus posibilidades de crecimiento económico.

Estas desigualdades no son solo conceptuales, sino que se evidencian en las cifras actuales. Según el Instituto Nacional de Estadísticas (INE), en el trimestre agosto-octubre de 2025, la tasa de participación laboral de las mujeres fue de 53%, lo que equivale a 18,1 puntos porcentuales (pp.) menos que la masculina. A esto se suma que históricamente las mujeres han accedido a condiciones más precarias de empleabilidad: en ese mismo período la tasa de ocupación informal femenina alcanzó el 28,2% frente al 24,7% de la masculina2, y las mujeres en jornada parcial representaron un 27,4% de las ocupadas frente a una tasa masculina de 15,3%3. Además, la brecha de ingresos en ocupación principal alcanzó el 24,4%, aumentando a 33,5% en las ocupaciones de mayor calificación, aunque también la diferencia es mayor en aquellas con trabajo informal, con una brecha de ingresos de 31,3% frente a 21,1% entre quienes se encuentran en un trabajo formal.

Todo este contexto económico evidencia la persistencia de desigualdades y sus efectos sobre la economía de las mujeres y los hogares, y subraya la importancia de la realización periódica de este reporte como herramienta fundamental para profundizar el análisis de estas diferencias en aquellas entidades emisoras de valores que reportan sus datos a la CMF.

Asimismo, es necesario resaltar el rol clave que ha tenido la información aquí presentada en la discusión de la ya promulgada Ley N°21.757 de “Más mujeres en Directorios” desde el ingreso de la iniciativa en 2022 a la Cámara de Diputadas y Diputados. Esta ley propone un mecanismo para aumentar de manera gradual la participación de mujeres en los directorios de sociedades anónimas abiertas y sociedades anónimas especiales, con el objetivo de que nuestro país avance en igualdad, al mismo tiempo que incorpora en las empresas, el talento y formación de las mujeres para enfrentar los desafíos que Chile tiene actualmente.

La evidencia muestra una relación en general positiva entre la diversidad de género en los niveles directivos y el desempeño empresarial. Hay estudios que muestran que las organizaciones que incorporan mayor participación femenina en sus equipos de liderazgo tienden

a registrar mejores resultados financieros y una gestión más estable en los mercados. Además, la incorporación de mujeres en los directorios activa dinámicas que enriquecen la cultura corporativa al impulsar la inclusión de talentos previamente invisibilizados, fomentar la creatividad y generar ventajas competitivas que atraen nuevos perfiles. En conjunto, los estudios sugieren que la inclusión de mujeres en posiciones estratégicas no solo responde a criterios de equidad, sino que constituye un factor clave para impulsar la rentabilidad y la solidez corporativa.

Sobre la estructura de este reporte, en el primer apartado se expone la evolución de los indicadores de participación femenina reportados por las organizaciones en el período 2022-2025, tanto a nivel general como en gerencias de primera línea, en los directorios y de brecha salarial. En el segundo apartado se realiza un análisis transversal de la participación y representación de las mujeres en las entidades emisoras de valores con los datos reportados en el año 2025. Esta sección incluye el estudio de la participación en los distintos niveles jerárquicos, la evolución de las Empresas Cero, la presencia de mujeres por rubro de actividad económica según nivel jerárquico, la brecha salarial de género y el análisis de las empresas IPSA, así como la participación según tamaño de ventas en ese año.

En definitiva, este reporte constituye un insumo esencial para la evaluación y seguimiento de las políticas orientadas a reducir las brechas de género en el ámbito empresarial. La sistematización y análisis de los datos presentados permiten identificar tendencias y medir avances. De este modo, se contribuye a la generación de evidencia sólida para la toma de decisiones en el sector público y privado, garantizando que las estrategias implementadas se fundamenten en información precisa y actualizada. La continuidad de este ejercicio resulta esencial para avanzar en un marco regulatorio y corporativo que promueva la igualdad de género como eje estratégico del desarrollo económico y social del país.

Este reporte constituye un insumo esencial para la evaluación y seguimiento de las políticas orientadas a reducir las brechas de género en el ámbito empresarial. La continuidad de este ejercicio es clave para avanzar en un marco regulatorio y corporativo que promueva la igualdad de género como eje estratégico del desarrollo económico y social del país.

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