Contexto
En este capítulo se presenta un resumen de las características generales de Chile y de sus principales macrozonas territoriales, junto con estadísticas generales y específicas del comercio exterior chileno e indicadores internacionales.
Características generales del país
Chile se encuentra en el extremo suroccidental de América y es conocido por su geografía de 4.200 km de longitud, con un ancho máximo de 375 km y mínimo de 90 km. A lo largo de su extensión, existen dos grandes cordilleras, entre las cuales se extiende la Depresión Intermedia, que incluye la zona productiva del país. Al este, la Cordillera de los Andes forma el límite natural con Argentina y Bolivia, en tanto que al oeste emerge la Cordillera de la Costa, la cual va disminuyendo en altura a medida que se avanza al sur. En el Norte Chico y la Zona Central existen los llamados Valles Transversales, que van desde la Cordillera de los Andes hasta el océano Pacífico.
Según el Instituto Nacional de Estadísticas (INE) y los primeros resultados del Censo de Población y Vivienda 2024, Chile continúa mostrando tendencias propias de países con mayor desarrollo relativo, como la disminución en la tasa de natalidad, el aumento en la esperanza de vida al nacer y el crecimiento del proceso de urbanización. La población censada alcanzó 18.480.432 habitantes, lo que representa un incremento del 5 % respecto al censo anterior (2017). La Región Metropolitana sigue concentrando el mayor porcentaje de habitantes, con 7.400.741 personas, seguida por Valparaíso y Biobío. Según las proyecciones demográficas, se espera tener una población de 22,5 millones al 2030 y de 24,3 millones al 2050.
Desde una perspectiva económica, según el Banco Mundial, Chile alcanzó en 2024 un PIB nominal de aproximadamente USD 335,5 mil millones, consolidándose como una de las economías más relevantes de América Latina.
A pesar de un crecimiento moderado, con una expansión proyectada del 2,1 % para 2025, el país sigue beneficiándose de su fuerte sector minero y exportador. El último PIB per cápita calculado para Chile fue de USD 29.490,76 en 2023, ajustado por paridad de poder adquisitivo (PPA).
Figura 1
Escalas de trabajo del PERLOG Chile

Tabla 1
Evolución y proyección de variables económicas y demográficas de Chile al 2050

Fuente: PMIN 2020-2050 Ministerio de Obras Públicas
Figura 2
División política de Chile

Según las proyecciones económicas, se espera que la economía chilena alcance los USD 343 mil millones en 2030 y los USD 556 mil millones en 2050, impulsada por la inversión en minería y tecnología.
El territorio chileno está dividido en 16 unidades administrativas para la gestión del Estado, denominadas regiones, las que a su vez se dividen en 56 provincias y 346 comunas.
Comportamiento del comercio exterior
Chile es una economía abierta al comercio internacional, con un arancel general ad valorem de 6 % que en la práctica se reduce a menos del 3 %, como consecuencia de los múltiples acuerdos suscritos por el país, que a 2025 llegan a 30 tratados de libre comercio (TLC) vigentes, los cuales abarcan 65 economías que representan el 88 % del PIB mundial. Gracias a esta extensa red de acuerdos, Chile ha logrado eliminar barreras arancelarias para el 92 % de sus productos, facilitando el acceso a mercados clave como China, Estados Unidos, Canadá y la Unión Europea.
Tomando un periodo de análisis de siete años, el comercio exterior de Chile en lo que respecta a exportaciones creció un 33 %, desde los USD 76 mil millones en 2018 a los USD 101 mil millones en 2024. En el mismo periodo las importaciones en valor se expandieron un 14 %, desde USD 69 mil millones a USD 79 mil millones. En el año 2022 se marcó el récord histórico con casi USD 200 mil millones, equivalente al 60 % del PIB de toda la economía chilena.
En términos de la recaudación fiscal derivada del comercio exterior, en 2022 se alcanzó un récord de USD 20 mil millones, un alza del 43 % respecto del 2018. Según lo informado por Aduana, en 2021 la recaudación por concepto de comercio exterior correspondió al 30,1 % del total recaudado por el Estado de Chile vía impuestos generales.
Figura 3
Evolución de exportaciones e importaciones del comercio exterior chileno, 2018-2024

Fuente: ADUANAS, 2024
Figura 4
Recaudación de impuestos aduaneros por concepto de comercio exterior

Fuente: ADUANAS, 2023
Figura 5
Participación en comercio exterior por modo de transporte, 2022

Fuente ADUANAS, 2023
Figura 6
Participación en comercio exterior en volumen por modo de transporte, 2022

Fuente: World Economic Fuente: ADUANAS, 2023
El comercio exterior por modo marítimo representó en 2022 el 85 % del total valorizado en USD, el 93 % del volumen con 118 millones de toneladas y el 23 % de los documentos aduaneros de importación y exportación. El comercio exterior por modo aéreo alcanzó el 8 % del total valorizado con USD 16,3 mil millones, el 1 % del volumen en toneladas y el 73 % de los documentos de los documentos aduaneros de importación y exportación, totalizando 3,3 millones de operaciones.
El comercio exterior por modo terrestre representó el 7 % del total valorizado, el 6 % del volumen con 7 millones de toneladas y el 4 % de la documentación aduanera.
Figura 7
Participación en comercio exterior en documentos por modo de transporte, 2022

Fuente: ADUANAS, 2023
Características y desafíos multidimensionales de las macrozonas
Chile desarrolla interconexiones territoriales que trascienden los límites administrativos tradicionales, conformando macrozonas con dinámicas propias. Este enfoque permite una nueva manera de concebir la planificación territorial, facilitando una visión más integrada sobre la identificación de necesidades y la provisión de infraestructura acorde. A su vez, refleja un proceso de comprensión escalonada, donde la interacción entre lo global y lo nacional se traduce en una mayor articulación entre las dimensiones nacionales y regionales, fortaleciendo el desarrollo equilibrado del país.
En el contexto de la definición de macrozonas, resulta fundamental para un territorio como Chile replantear el concepto de logística desde una perspectiva global, atendiendo a sus particularidades geográficas y estructurales. A partir de esta necesidad surge el concepto de “logística multinivel”, desarrollado en el presente estudio, el cual reconoce las diferencias en la gestión logística según el territorio y su escala, abarcando los niveles nacional, macrozonal, regional y local o comunal. Este enfoque permite optimizar la planifica- ción y distribución de recursos, asegurando una mayor eficiencia y adaptabilidad a las condiciones específicas de cada zona.
El Plan Chile 30/30 Obras Públicas y Agua para el Desarrollo de 2018 fue una iniciativa estratégica impulsada por el Ministerio de Obras Públicas con el respaldo de la OCDE (Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económico). Su objetivo fue identificar las brechas de infraestructura y gestión del agua al año 2030, para alinear el desarrollo del país con los estándares de los países más industrializados. A través de un proceso participativo desplegado en ciudades y macrozonas del país con actores públicos, privados y académicos, el estudio identificó desafíos clave en movilidad, acceso a recursos hídricos y desarrollo sostenible, estableciendo una hoja de ruta para mejorar la calidad de vida y la integración territorial.
El análisis actual y tendencial del funcionamiento económico, social y ambiental por macrozonas establecido por el Plan 30/30 es importante para esta caracterización territorial, pues permitió comprender las diferencias estructurales entre el norte, el centro, el sur y la región austral. Por ejemplo, en el norte, la escasez hídrica, el rápido crecimiento poblacional, los flujos crecientes de intercambio comercial internacional terrestre y la dependencia de la minería requieren soluciones innovadoras en gestión del agua. La zona central enfrenta desafíos de cuellos de botella en la movilidad urbana y una expansión desordenada, mientras que el sur destaca por su potencial agroindustrial y forestal, pero con dificultades en conectividad y baja integración internacional. La macrozona austral, por su parte, presenta retos en infraestructura, conectividad para cargas y personas en un amplio espacio territorial y acceso a servicios básicos debido a su geografía extrema.
Cada macrozona enfrenta desafíos específicos que requieren estrategias diferenciadas. En el norte, la desalinización y la eficiencia hídrica son clave. La zona central necesita mejorar su planificación urbana y su ordenamiento de transporte. En el sur, la inversión en infraestructura logística y digital es fundamental para potenciar y consolidar su desarrollo productivo. Finalmente, la zona austral demanda soluciones de conectividad y acceso a servicios esenciales para garantizar una integración efectiva con el resto del país.
A continuación, se presenta un análisis territorial detallado para las cuatro macrozonas de Chile, y se utilizará la estructura de diagnóstico multidimensional aportada por el estudio Plan Chile 30/30 para analizar los desafíos en desarrollo productivo, estructura de centros poblados, relaciones funcionales y vulnerabilidades por cambio climático y gestión de riesgo para las macrozonas Norte, Centro, Sur y Austral del país.
Características y desafíos multidimensionales de la Macrozona Norte
En un país marcado por un territorio de una gran diversi- dad geográfica y de extenso borde costero continental, entre el Norte Grande y el Norte Chico, se observan transiciones desde zonas desérticas y de amplias extensiones territoriales hacia zonas más semiáridas y de características esteparias.
En este contexto, la Macrozona Norte corresponde a dos unidades geomorfológicas; la del Norte Grande, que comprende las regiones de Arica y Parinacota, de Tarapacá y de Antofagasta; y la del denominado Norte Chico con la región de Atacama, donde comienzan los valles transversales.
Figura 8
Regiones de la Macrozona Norte

La población total de la macrozona, de acuerdo con cifras preliminares del Censo 2024, alcanza las 1.651.264 personas con un incremento del 14 % desde la última medición de 2017, que corresponde al 8,9 % del total de la población nacional. Dispone de una superficie total de 202.024,2 km2 que equivale al 26,7 % de la superficie total del país, siendo su densidad promedio de 7,5 habitantes por km2 mientras que a nivel nacional es de 23,2 km2, cifras que reflejan la alta dispersión poblacional en el territorio. A medida que se avanza desde el centro hacia el extremo norte,la población va disminuyendo y tiende a concentrarse mayoritariamente en pocos centros urbanos, lo que será importante al identificar a las ciudades plataforma o de apoyo logístico.
>Otro de los elementos que condicionan a la Macrozona Norte, a las relaciones que se establecen con los países limítrofes y la integración intra e interregional, es la topografía que complejiza los vínculos funcionales y la conectividad por vía terrestre.
Tabla 2
Características generales de la Macrozona Norte

Fuente: elaboración propia con base en información INE
Figura 9
Perfil topográfico de la Macrozona Norte en Norte Grande

Fuente: Mineduc.cl
El Norte Grande de Chile se caracteriza por un relieve extremo, dominado por el Desierto de Atacama, la zona más árida del planeta. Su perfil topográfico incluye la Cordillera de la Costa, que cae abruptamente al mar formando el farallón costero, y la Depresión Intermedia, donde se encuentran extensas pampas y profundas quebradas. Hacia el este, la Cordillera de los Andes alcanza grandes alturas con volcanes activos y el Altiplano, una meseta elevada con ecosistemas únicos. La escasez de agua superficial y la presencia de suelos ricos en minerales han condicionado el desarrollo económico de la región, impulsando la minería como su principal actividad.
Centros poblados y ciudades plataforma en la Macrozona Norte
La baja densidad poblacional y la extrema concentración en pocas ciudades caracteriza a esta macrozona, así como un crecimiento intercensal por sobre el promedio nacional, sobre todo en ciudades como Alto Hospicio, Antofagasta y Copiapó, a causa del constante incremento de la actividad minera, que demanda de mano de obra, y de importantes procesos migratorios fronterizos que desafían la planificación urbana ante el incremento explosivo de asentamientos humanos precarios.
Se verifica solo una conurbación de importancia en la macrozona, en la región de Tarapacá, donde las comunas de Iquique y Alto Hospicio comparten un espacio territorial integrado funcionalmente que suma un total de 350 mil personas. El resto de las ciudades-comunas se siguen expandiendo dentro de sus propios límites urbanos. Destacan la ciudad de Antofagasta, cuya población superó las 400 mil personas según el último censo 2024; Arica, con 241 mil personas; y Copiapó, con 168 mil habitantes.
En general predominan grandes ciudades emplazadas en el borde costero, como Arica, Iquique y Antofagasta, surgidas en torno a la actividad portuaria y marítima, lo que condiciona y caracteriza su forma espacial en torno al litoral y les asigna además un atractivo paisajístico y turístico de especial significancia.
Tabla 3
Ciudades y conurbaciones de importancia en la Macrozona Norte

Fuente: elaboración propia con base en información de INE
La distancia media entre las principales ciudades de la macrozona llega a 379 kilómetros y la distancia media entre una ciudad de importancia y su paso fronterizo más cercano es de 209 kilómetros.
El patrón físico de desarrollo urbano se presenta bajo un modelo de crecimiento en extensión con alta segregación socioespacial. Los centros se han potenciado como atractores de población económicamente activa relacionada principalmente con la minería y los servicios, y en algunos valles específicos con la agricultura, como es el caso de Arica, Copiapó y Vallenar.
Si bien los principales centros poseen aeropuertos de la red primaria aeroportuaria, se identifica poca o nula relación aeronáutica entre las ciudades de la macrozona, dado que el mercado aerocomercial determina una dependencia de Santiago como aeropuerto principal.
Por las características climáticas de alta aridez, se observa una gran dispersión de los centros, que son articu- lados por la vialidad, los puertos y los pasos fronterizos.
Se presentan algunos déficits como efecto del patrón físico de crecimiento urbano en torno a estrechos valles o al borde costero. La oferta de suelo es escasa en sectores consolidados o céntricos, lo que ha detonado procesos de crecimiento residencial en expansión hacia sectores más distantes e incluso emplazados en áreas de riesgo físico, donde no existen áreas de servicio, espacios públicos e infraestructura ante emergencias. Esto ha conllevado la congestión del transporte y un déficit de infraestructura vial urbana, con baja integración de la red con modos de transporte no motorizados y carencia de equipamiento peatonal, y además con el menor índice a nivel nacional de superficie de áreas verdes por habitante.
En cuanto a usos urbanos residenciales y de servicios en ciudades costeras, se evidencia la necesidad de compatibilizarlos de mejor forma con el desarrollo turístico y portuario, en particular para la logística de última milla. Finalmente, considerando el emplazamiento urbano en zonas de riqueza patrimonial y natural, se identifican oportunidades para una mayor puesta en valor del patrimonio, en forma integrada con circuitos turísticos interregionales.
Figura 10
Red de ciudades de la Macrozona Norte y su vinculación estructurante

A partir de lo anterior, se identifican desafíos en el ordenamiento costero de los centros urbanos, a la hora de compatibilizar el desarrollo propio de las ciudades con el potencial turístico del litoral y la actividad portuaria, planificando adecuadamente el “último kilómetro” en los accesos a ciudades y centros poblados con eficientes puntos de intercambio modal del transporte. Esto se relaciona con el rol específico de algunos de estos centros portuarios como plataforma logística de servicios para integrar América del Sur con Asia-Pacífico, con mejores infraestructuras y soluciones integrales para el fortalecimiento y encadenamiento de la matriz productiva.
Figura 11
Esquema simplificado de la red estructurante Macrozona Norte

Otro desafío es potenciar el desarrollo económico de las localidades interiores para el turismo, el comercio y los servicios, generando polos de desarrollo a través de incentivos gubernamentales. A la vez, las ciudades costeras e interiores pueden recuperar sus hitos patrimoniales para profundizar la relación de la comunidad con su propio territorio y potenciarlos como atractivos turísticos. Finalmente, frente a los crecientes riesgos naturales, el principal desafío para la infraestructura es generar condiciones físicas que permitan una respuesta más rápida y efectiva de la población y de las instituciones públicas frente a eventos de riesgo, como aluviones y marejadas.
En la siguiente tabla se pueden observar en detalle las debilidades y los déficits identificados para la Macrozo- na Norte con base en la síntesis de información primaria y secundaria, además de los antecedentes relevados por el Plan Chile 30/30 de 2018.
Tabla 4
Debilidades y déficits de la Macrozona Norte

Fuente: elaboración propia con base en información Plan Chile 30/30 Obras Públicas y Agua para el Desarrollo
Características y desafíos multidimensionales de la Macrozona Centro
La Macrozona Centro es el eje territorial que concentra el desarrollo histórico, social, político y económico del país. Por la importancia que tiene para todo Chile, debe asumir el desafío de contar con un alto estándar de infraestructuras de interconexión con las otras macrozonas.
Desde el punto de vista físico, esta Macrozona Centro se divide en dos grupos. El primero corresponde a la Región de Coquimbo y Valparaíso, que se caracterizan por contar con planicies litorales y cuencas del sistema montañoso andino-costero con valles transversales. El segundo grupo está compuesto por las regiones Metropolitana, O’Higgins y El Maule, que cuentan con una geografía central de cuencas amplias.
Figura 12
Regiones de la Macrozona Centro

En términos de relieve la macrozona central de Chile tiene un aspecto similar al norte, porque presenta los cuatro principales relieves: planicies litorales, cordillera de la costa o Nahuelbuta, depresión intermedia y Cordillera de los Andes.
La población total de la macrozona, de acuerdo a cifras preliminares del Censo 2024, alcanza las 12.310.849 personas, 66,3 % del total de la población nacional, con un crecimiento intercensal del 6 %, y su superficie total es de 119.062,3 km2 que equivale al 15,7 % de la superficie total del país. Su densidad promedio de 136,47 habitantes por km2 refleja la alta concentración poblacional en el territorio.
Tabla 5
Características generales de la Macrozona Centro

Fuente: Elaboración propia con base en información de INE
Los valles transversales, presentes en toda la región de Coquimbo y parte de la región de Valparaíso, tienen un perfil topográfico caracterizado por la interacción entre la Cordillera de los Andes, la Depresión Intermedia y la Cordillera de la Costa. A diferencia del Norte Grande, aquí la Depresión Intermedia no es completamente árida, sino que está atravesada por valles como Elqui, Limarí y Choapa, que permiten la existencia de ríos con caudal permanente. Estos valles se originan en la cordillera y descienden hacia el Océano Pacífico, formando un relieve escalonado con quebradas profundas y suelos fértiles en sus sectores bajos. La Cordillera de la Costa, aunque menos elevada, presenta cortes abruptos por la acción de los ríos, generando paisajes de gran contraste entre zonas áridas y áreas agrícolas. Este perfil topográfico es clave para la actividad agrícola y vitivinícola de la región, además de influir en el clima y la distribución de los asentamientos humanos. En Valparaíso, los valles transversales son menos extensos, pero igualmente relevantes para la conectividad y la actividad agrícola.
Las regiones Metropolitana de Santiago, O’Higgins y Maule presentan un perfil topográfico diverso, influen- ciado por la presencia de la Cordillera de los Andes, la Depresión Intermedia y la Cordillera de la Costa. En la Región Metropolitana, el relieve está marcado por la cuenca de Santiago, rodeada por cerros y montañas que alcanzan altitudes superiores a los 6.500 metros. En O’Higgins, el valle central se extiende con suelos fértiles, atravesado por ríos como el Cachapoal, mientras que la Cordillera de la Costa presenta alturas moderadas. En Maule, el relieve es más accidentado, con valles profundos y presencia de volcanes en la cordillera, además de una costa con acantilados y planicies litorales.
Figura 13
Perfil topográfico valles transversales y centrales de Macrozona Centro

Fuente: Mineduc.cl
Centros poblados y ciudades plataforma de la Macrozona Centro
Las regiones de la zona central de Chile poseen una densa estructura de centros urbanos interdependientes, con primacía de las áreas metropolitanas del Gran Santiago y el Gran Valparaíso, seguidos de diversas conurbaciones consolidadas o en proceso, como Coquimbo La Serena, Rancagua–Machalí, Talca–San Clemente–Maule, San Felipe–Los Andes y Gran San Antonio, y una extensa red de centros menores adaptados a un contexto geográfico de valles, cordilleras y litoral. El Gran Santiago es una de las megaciudades de América Latina, con una población estimada de 6,3 millones de habitantes en 2024. En la región, Santiago ocupa el séptimo lugar en población, detrás de São Paulo, Ciudad de México, Buenos Aires, Río de Janeiro, Bogotá y Lima.
Santiago presenta una alta concentración de personas y actividades que ha determinado una creciente demanda de recursos y energía y un posicionamiento de alta competitividad en el contexto global, lo que por otro lado ha traído aparejados complejos fenómenos internos de segregación espacial, vulnerabilidad social y contaminación ambiental, así como asimetría respecto al desarrollo económico de otras regiones del país.
La primacía de Santiago, sin contrapeso a nivel nacional, se debe a su rol de capital de Chile, principal centro financiero, comercial e industrial del país, lo que la ha llevado a acaparar la mayor parte del equi- pamiento público y privado, además de las sedes del Poder Ejecutivo y el Judicial. Presenta los principales estándares de infraestructura de transporte a nivel nacional, con el único centro internacional de conexión aeroportuaria del país, además de redes de metro y autopistas urbanas.
Por su parte, el Gran Valparaíso ejerce un activo rol portuario, educacional, turístico e industrial, además de constituirse en sede del Poder Legislativo, todo ello en una estrecha interdependencia con Santiago, vincula- do físicamente mediante carreteras de alto estándar. 23 San Antonio conforma la otra gran ciudad puerto de la macrozona, vinculada directamente a la metrópoli de Santiago y al corredor internacional hacia Argentina.
La conurbación Coquimbo-La Serena es una de las áreas metropolitanas de mayor crecimiento en Chile, con una población superior a 500 mil habitantes. Su importancia económica radica en su diversidad productiva, destacando sectores como el turismo,la minería, la agricultura y la pesca, que impulsan el desarrollo regional. Socialmente, la expansión urbana ha generado desafíos en infraestructura y movilidad, lo que ha llevado a proyectos como el Tranvía Interurbano y el Paso Fronterizo Agua Negra, que fortalecerán la conectividad y el comercio con Argentina. A futuro, la planificación urbana busca mitigar problemas de segregación y colapso vial, promoviendo un crecimiento sostenible y equilibrado.
La conurbación Rancagua-Machalí ha experimentado un crecimiento sostenido en las últimas décadas, consolidándose como un polo urbano clave en la Región de O’Higgins. Su importancia económica radica en la actividad minera, especialmente por la cercanía con El Teniente, la mayor mina subterránea de cobre del mundo, que impulsa el empleo y el desarrollo industrial.
Además, el auge inmobiliario ha transformado Machalí en una zona residencial de alta demanda, creando desafíos de planificación urbana y movilidad. Socialmente, la expansión ha generado una mayor integración entre ambas comunas, aunque persisten problemas de conectividad y segregación residencial. Esta conurbación enfrenta el reto de mejorar su infraestructura de transporte y servicios, para asegurar un crecimiento equilibrado y sostenible.
La conurbación Talca-San Clemente-Maule es un eje estratégico en la Región del Maule, con un crecimiento sostenido en población e infraestructura. Talca, como capital regional, concentra servicios administrativos, educación superior y comercio, mientras que San Clemente y Maule complementan con actividades agrícolas y agroindustriales.
Tabla 6
Ciudades y conurbaciones de importancia en la Macrozona Centro

Fuente: elaboración propia con base en información de INE
Figura 14
Red de ciudades de la Macrozona Centro y su vinculación estructurante

La economía local se basa en la producción de frutas y vino y en las exportaciones, lo que fortalece el desarro- llo regional. Sin embargo, el crecimiento urbano ha gene- rado desafíos en conectividad y planificación territorial, con proyectos en marcha para mejorar la movilidad y la integración social.
Los pasos fronterizos Agua Negra, Los Libertadores y Pehuenche son fundamentales para la conectividad entre Chile y Argentina en la macrozona central, pues facilitan el comercio, el turismo y la integración binacional. Los Libertadores, el más transitado, une la región de Valparaíso con Mendoza y es clave para el transporte de mercancías. Agua Negra, que conecta la Región de Coquimbo con San Juan, presenta un creciente intercambio turístico con la región de Cuyo de Argentina. Pehuenche, en la Región del Maule, fortalece la relación con la provincia de Mendoza y ha mejorado su infraestructura para potenciar el intercambio comercial.
Las ciudades costeras y portuarias de Coquimbo, Quintero-Ventanas, Valparaíso y San Antonio enfrentan el desafío de equilibrar su crecimiento económico con la sostenibilidad y la integración urbana. La modernización de la infraestructura portuaria es clave para mantener la competitividad en el comercio internacional, con proyectos como la expansión del Puerto Exterior de San Antonio y la ampliación de Valparaíso. Sin embargo, la relación puerto-ciudad sigue siendo un reto, ya que la planificación urbana debe abordar la integración del borde costero con la comunidad, evitando la segregación y potenciando espacios públicos de calidad. Además, la sostenibilidad será un factor clave, con iniciativas para reducir el impacto ambiental de las actividades portuarias y mejorar la calidad de vida de los habitantes.
Las zonas insulares de la Región de Valparaíso, como Isla de Pascua y el Archipiélago de Juan Fernández, enfrentan desafíos significativos en conectividad y calidad de vida. La distancia con el continente dificulta el acceso a servicios básicos, generando dependencia de transporte marítimo y aéreo, que puede ser irregular debido a condiciones climáticas. Además, la infraestructura digital y de telecomunicaciones sigue siendo limitada, afectando la educación y el desarrollo económico. En términos de calidad de vida, la preservación ambiental y el turismo sostenible son claves para evitar la sobreexplotación de recursos naturales. A futuro, la inversión en infraestructura portuaria y aérea, junto con el fortalecimiento de la conectividad digital, será esencial para mejorar las condiciones de vida y potenciar el desarrollo de estas comunidades.
En la siguiente tabla se pueden observar en detalle las debilidades y déficits identificados para la Macrozona Centro en base a la síntesis de información primaria y secundaria, además de la base de antecedentes relevados por el Plan Chile 30/30 de 2018.
Tabla 7
Debilidades y déficits en la Macrozona Centro

Fuente: elaboración propia con base en información Plan Chile 30/30 Obras Publicas y Agua para el Desarrollo
Características y desafíos multidimensionales de la Macrozona Sur
La macrozona sur de Chile, que abarca las regiones de Ñuble, Biobío, La Araucanía, Los Ríos y Los Lagos, es clave para el desarrollo socioeconómico del país, por su aporte a la industria forestal, agropecuaria, energética y turística. Con un crecimiento del PIB per cápita real superior al 20 % en la última década, esta zona ha consolidado su importancia en la producción de bienes exportables, especialmente en los sectores silvoagropecuario y acuícola. Sin embargo, enfrenta desafíos en infraestructura y equidad territorial, con regiones como La Araucanía aún rezagadas en indica- dores de desarrollo.
En la Macrozona se distinguen cinco unidades de relieve: Planicies Litorales, Depresión Central, Precordillera, Cordillera de los Andes y Cordillera de la Costa. Esta última es la unidad geomorfológica más característica de la macrozona, por su cambio morfológico altitudinal, ya que se representa de tres maneras. En la ribera norte del río Biobío dominan los relieves de lomajes bajos, mientras que al Sur se elevan para formar el macizo conocido como Cordillera de Nahuelbuta. Esta a su vez desaparece al sur del río Imperial, quedando de escasa altitud, permitiendo que la Depresión Central se impon- ga junto a las planicies litorales. Ya en la región de Los Ríos, la cordillera se presenta baja y ondulada, y pasa a denominarse Cordillera del Mahuidanche, descendiendo en altura hacia el sur hasta ser interrumpida por el río Valdivia.
La Isla Grande es la mayor del Archipiélago de Chiloé, ubicada en la Región de Los Lagos. Tiene una superficie de aproximadamente 8.394 km2, con una longitud de 180 km y un ancho máximo de 62 km. Su geografía está marcada por la Cordillera de la Costa, que atraviesa la isla de norte a sur, formando paisajes de colinas y bosques nativos.
La población total de la macrozona, de acuerdo a cifras preliminares del Censo 2024, alcanza las 4.419.481 personas (23 % del total de la población nacional) con un crecimiento intercensal del 5 %, y su superficie total es de 135.846 km2 que equivale al 18 % de la superficie total del país, con densidad promedio de 32,12 habitantes por km2, una concentración poblacional media-baja en el territorio.
Figura 15
Regiones de la Macrozona Sur

Tabla 8
Características generales de la Macrozona Sur

Fuente: elaboración propia con base en información de INE
Figura 16
Perfil topográfico de la Macrozona Sur

Fuente: Mineduc.cl
Las regiones de Ñuble, Biobío, La Araucanía, Los Ríos y Los Lagos presentan un perfil topográfico diverso, marcado por la Cordillera de los Andes, la Depresión Intermedia y la Cordillera de la Costa. En Ñuble y Biobío el relieve está marcado por valles agrícolas y montañas que alcanzan alturas superiores a los 3.000 metros. La Araucanía, con suelos volcánicos y lagos, destaca por la presencia del volcán Villarrica y el Parque Nacional Conguillío. En Los Ríos el relieve es más húmedo y boscoso, con ríos caudalosos como el Calle-Calle. Finalmente, Los Lagos combina fiordos, islas y montañas, con el volcán Osorno y el Archipiélago de Chiloé como elemen- tos distintivos. Esta configuración geográfica influye en el clima, la biodiversidad y las actividades económicas de la zona.
Centros poblados y ciudades plataforma de la Macrozona Sur
El sistema de centros poblados de la Macrozona Sur se caracteriza en general por una red dispersa de ciudades, insertas en un territorio rico en recursos naturales, paisaje y cultura ancestral, e interconectadas por ejes viales de diverso estándar. La densidad de población es alta en las áreas conurbadas del Gran Concepción, Gran Temuco y Puerto Montt–Puerto Varas, así como en otras ciudades gravitantes respecto a su territorio regional o provincial (como Chillán, Los Ángeles, Valdivia y Castro), en contraposición a vastos sectores rurales con baja presencia humana, destinados a labores agrícolas, forestales o de conservación natural.
Tabla 9
Ciudades y conurbaciones de importancia en la Macrozona Sur

Fuente: elaboración propia en base a información INE
En este contexto, destaca el desarrollo urbano de Con- cepción, complementario al núcleo industrial y portuario de Lirquén–Talcahuano–San Vicente–Coronel, el cual, pese a su emplazamiento excéntrico respecto al territo- rio regional, determina un área de influencia que excede los límites propiamente regionales.
También se advierte el rol del Gran Temuco como centro poblado de alta primacía en relación con el resto de ciudades de La Araucanía. Ubicado en torno a la Ruta 5, exhibe un alto desarrollo como centro comercial y de todo tipo de servicios. Otras ciudades se han desarrollado debido al potenciamiento de sus atractivos naturales y de paisaje, como Valdivia respecto a sus ríos, o Villarrica y Puerto Varas por sus bordes lacustres, así como se han convertido en centros de apoyo a procesos industriales, en los casos de La Unión y Llanquihue.
En general, el dinamismo de las actividades económicas, sumado al surgimiento de localidades satélites en su entorno, ha catalizado una alta convergencia de flujos interurbanos y locales sobre las principales ciudades de este vasto territorio. Esos polos urbanos poseen infraestructura aeroportuaria mayor, utilizada para conexiones aéreas con Santiago, con nula o débil interrelación con el interior de la macrozona.
La Región de Los Lagos enfrenta importantes desafíos en su borde costero y conectividad, especialmente debido a su geografía fragmentada y a la dependencia de actividades marítimas. En términos de borde costero, la gestión sostenible de los espacios costeros es clave, considerando la expansión de la acuicultura, el turismo y la pesca artesanal. La planificación territorial busca equilibrar el desarrollo económico con la conservación ambiental, promoviendo iniciativas como el Comité Regional del Uso del Borde Costero (CRUBC). En cuanto a conectividad, la región depende de una red de trans- porte marítimo y terrestre que aún presenta brechas en infraestructura. La mejora de rutas y puertos es esencial para fortalecer la integración de zonas aisladas, como el Archipiélago de Chiloé y Palena. Además, la digitalización y el acceso a telecomunicaciones siguen siendo un reto para comunidades rurales y costeras.
Figura 17
Red de Ciudades de la Macrozona Sur y su vinculación estructurante

Los pasos fronterizos Pino Hachado (Región de La Araucanía) y Cardenal Samoré (Región de Los Lagos) son fundamentales para la conectividad terrestre entre Chile y Argentina, facilitando el comercio, el turismo y la integración regional. Pino Hachado es clave para el tránsito de mercancías y pasajeros entre Neuquén y Chile Austral (Aysén y Magallanes), con mejoras recientes en infraestructura y tecnología para optimizar su funciona- miento. Cardenal Samoré, por su parte, es uno de los pasos más transitados, conectando Osorno con la provincia de Neuquén y fortaleciendo el corredor bioceánico. Ambos pasos enfrentan desafíos climáticos y de infraestructura, por lo que su modernización es esencial para garantizar una conectividad eficiente y segura.
Tabla 10
Debilidades y déficits en la Macrozona Sur

Fuente: elaboración propia con base en información del Plan Chile 30/30 Obras Públicas y Agua para el Desarrollo
Finalmente, un patrón común de las ciudades lo consti- tuye su modelo de consumo energético, principalmente a partir de leña, con efectos ambientales de contaminación atmosférica en las urbes interiores durante los meses invernales, y en general con alta presión sobre los recursos naturales de su entorno.
En la siguiente tabla se pueden observar en detalle las debilidades y déficits identificados para la Macrozona Sur de acuerdo con la síntesis de información primaria y secundaria, además de la base de antecedentes releva- dos por el Plan Chile 30/30 de 2018.
Características y desafíos multidimensionales de la Macrozona Austral
La macrozona austral, que abarca las regiones de Aysén, Magallanes y la Antártica Chilena, es clave para el desarro- llo socioeconómico de Chile debido a su riqueza en recursos naturales y su valor para el turismo, la ciencia y la logística internacional. Su posición estratégica la convierte en un punto de conexión con la Antártica y el comercio global, mientras que sectores como la pesca, ganadería y energía impulsan la economía regional. Además, su biodiversidad y paisajes únicos fomentan el turismo de conservación, generando empleo y oportunidades de desarrollo sostenible. A futuro, la inversión en infraestructura y conectividad será esencial para potenciar su crecimiento y fortalecer su rol en la integración territorial.
El Estrecho de Magallanes es un corredor estratégico para la soberanía de Chile y la conectividad global, al ser una de las pocas rutas naturales que unen los océanos Atlántico y Pacífico. Su relevancia geopolítica ha crecido en un contexto de competencia por rutas marítimas, po- sicionándolo como una alternativa al Canal de Panamá. Además, su proximidad a la Antártica lo convierte en un punto clave para la investigación científica y la proyección internacional de Chile. Su desarrollo como un hub logístico y comercial dependerá de inversiones en infraestructura y seguridad marítima, lo que consolidaría su papel en el comercio global y la estabilidad regional.
La población total de la macrozona, de acuerdo a cifras preliminares del Censo 2024, alcanza las 274.929 de personas (1,5 % del total de la población nacional), con un crecimiento intercensal del 2 %, y su superficie total es de 241.316 km2 que equivale al 31 % de la superficie total del país. Su densidad promedio de 3,9 habitantes por km2 refleja una concentración poblacional baja en el territorio.
Figura 18
Regiones de la Macrozona Austral

Tabla 11
Características generales de la Macrozona Austral

Fuente: elaboración propia con base en información de INE
Figura 19
Perfil topográfico de la Macrozona Austral

Fuente: Mineduc.cl
Las regiones de Aysén y Magallanes presentan un perfil topográfico único, caracterizado por la inte- racción entre la Cordillera de los Andes, extensos campos de hielo, fiordos y archipiélagos. En Aysén, el relieve está dominado por la Cordillera Patagónica, con montañas como el Monte San Valentín (4.058 m) y el Campo de Hielo Norte, que alimenta glaciares como el San Rafael. La Depresión Intermedia se encuen- tra sumergida en estas latitudes, formando canales y golfos que conectan con el Océano Pacífico. En Magallanes, el relieve se extiende hacia el sur con el Campo de Hielo Sur, fiordos profundos y la presencia de la Pampa Patagónica o Planicie Magallánica, una extensa llanura con clima frío y ventoso. La costa está marcada por el Estrecho de Magallanes. Esta geogra- fía extrema influye en el clima, la biodiversidad y las actividades económicas de la zona.
Centros poblados y ciudades plataforma en la Macrozona Austral
La estructura de centros poblados del vasto y fragmentado territorio austral se compone principalmente de localidades aisladas, con principal concentración de población en ciudades de tamaño intermedio, como Coyhaique, Puerto Aysén, Puerto Natales y Punta Are- nas. El marcado aislamiento territorial de las regiones australes hace supeditar su conectividad al uso del modo marítimo a través de canales y fiordos, al paso terrestre por la República Argentina o a la creciente y estratégica conexión aérea a través de una moderna red de aeropuertos.
Tabla 12
Ciudades y conurbaciones de importancia en la Macrozona Austral

Fuente: Mineduc.clFuente: elaboración propia con base en información de INE
La conectividad marítima y la infraestructura portuaria en las regiones de Los Lagos, Aysén y Magallanes son fundamentales para el desarrollo económico y social del extremo sur de Chile. Debido a la geografía fragmentada y la presencia de múltiples islas y fiordos, el transporte marítimo es esencial para la movilidad de personas y mercancías. En este contexto, los puertos de Puerto Montt, Chacabuco y Punta Arenas juegan un rol clave en la integración territorial y el comercio internacional.
La modernización de la infraestructura portuaria es un desafío constante, con iniciativas como la Asociación de Puertos de la Zona Austral, que busca mejorar la logística y la relación entre los puertos y las ciudades. Además, proyectos como la nueva barcaza para el Lago General Carrera en Aysén buscan fortalecer la conectividad interna y reducir los tiempos de traslado.
Por otra parte, destaca la actividad portuaria de conectividad y cabotaje en las ciudades de Quellón, Puerto Chacabuco, Puerto Natales y Punta Arenas, además del vigoroso y creciente rol turístico internacional de la ciudad de Puerto Natales. En el extremo austral, Punta Arenas destaca como principal ciudad histórica, vinculada estrechamente a la presencia de Chile en los mares australes y en el continente antártico.
La industria del salmón en las regiones de Aysén y Magallanes tiene un gran potencial de crecimiento, pero enfrenta desafíos en sostenibilidad y regulación. Según el Plan Sal- món a 50 años, se busca una estrategia de largo plazo que garantice estabilidad jurídica y crecimiento económico. En Magallanes, la salmonicultura ha impulsado el empleo, con un aumento del 4,1 % en la demanda laboral en el último año. Sin embargo, la industria debe abordar temas ambientales y mejorar su relación con las comunidades locales.
La Zona Franca de Punta Arenas es un motor clave para el comercio en la Región de Magallanes, que impulsa la actividad económica y la integración con mercados nacionales e internacionales. Con más de 960 empresas operando en su territorio, facilita la importación, comercialización y distribución de productos, beneficiando tanto a consumidores locales como a visitantes. Su régimen de exenciones tributarias y aduaneras permite precios más competitivos, fortalecien- do el comercio regional y la conectividad con Argentina.
Figura 20
Red de ciudades de la Macrozona Austral y su vinculación estructurante

La producción de hidrógeno verde en la zona continental y Tierra del Fuego, en Magallanes, tiene un enorme potencial debido a sus condiciones climáticas favorables para la generación de energía eólica, clave en la producción de este combustible limpio. Chile ha impulsado el Plan de Acción de Hidrógeno Verde, con proyectos que buscan convertir a Magallanes en un polo exportador de energías renovables. Sin embargo, el desarrollo de esta industria enfrenta desafíos en infraestructura, regulación y capacitación de mano de obra especializada. A futuro, la consolidación de Magallanes como un centro de producción dependerá de inversiones en tecnología y sostenibilidad, a fin de asegurar un impacto positivo en la economía regional y la transición energética global.
Los pasos fronterizos en la Región de Magallanes son fundamentales para la conectividad entre Chile y Argentina, facilitando el comercio, el turismo y la integración territorial en la zona austral. San Sebastián, el más transitado, conecta la Tierra del Fuego chilena con la provincia argentina de Tierra del Fuego, y la reciente reapertura del de Bellavista ha fortalecido la movilidad en el extremo sur. Además, el paso Casas Viejas–Laurita ha sido mejorado con inversiones en infraestruc- tura vial, optimizando el transporte de carga y pasa- jeros. Estos corredores no solo impulsan la economía regional, sino que también refuerzan la cooperación binacional y la proyección de Chile hacia el Atlántico.
En síntesis, las principales y escasas ciudades de la macrozona se emplazan en una posición estratégica en su territorio, articulando ejes longitudinales y transversales que estructuran a sus respectivas regiones tanto en su conectividad interna como externa, es decir, con Argentina y con el resto de Chile.
Finalmente, la rigurosidad del clima, dificultades geográficas y lejanía respecto a los principales centros económicos han detonado una alta tasa de migración desde la ruralidad hacia sus ciudades, despoblando vastos territorios y alimentando fenómenos de expansión urbana hacia sectores de mayor vulnerabi- lidad física.
En la siguiente tabla se pueden observar en detalle las debilidades y los déficits identificados para la Macrozona Austral según la síntesis de información primaria y secundaria, además de la base de antecedentes releva- dos por el Plan Chile 30/30 de 2018.
Tabla 13
Debilidades y déficits en la Macrozona Austral

Fuente: elaboración propia con base en información Plan Chile 30/30 Obras Publicas y Agua para el Desarrollo