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Anexos

A1. Análisis Cualitativo de la Informalidad Laboral

Vulnerabilidad, inseguridad y empleabilidad en el contexto del empleo informal

Existe un amplio consenso en la literatura respecto a que ciertos colectivos son más vulnerables a acceder a empleos precarios y transitar de manera parcial o total hacia la informalidad laboral. Ciertas características aumentan la vulnerabilidad de un grupo en relación con su nivel de inclusión o exclusión del mercado laboral, las cuales se asocian a la edad, el género, la condición migratoria y el nivel socioeconómico (Jiménez, 2012; Perry et al., 2007).

Desde esta perspectiva, es relevante considerar a su vez la interseccionalidad de dichas características, pues las distintas categorías sociales a las que pertenecen las personas tienen un efecto aditivo en su potencialidad de ser excluidos del mercado laboral, especialmente en Chile (Granados y Rosli, 2018; McBride, Hebson y Holgate, 2015). Por lo tanto, para poder identificar correctamente cuáles son estos grupos vulnerables, se deben considerar también las características propias de la cultura laboral y nacional, identificando los factores que potencian la exclusión y que han de ser considerados al momento de proponer planes de acción (Didier y Luna, 2017; Hojman y Pérez, 2005)[53].

Lo anterior cobra especial relevancia en el contexto de los procesos psicológicos y psicosociales que pueden experimentar las personas que se ven tensionadas por un mercado laboral excluyente, altamente segregado y con oportunidades de empleo en creciente precarización. De este modo, surge la inseguridad laboral que corresponde a “la percepción subjetiva sobre la posibilidad no deseada de perder el empleo actual en el futuro, así como el temor o las preocupaciones relacionadas con esta posibilidad de pérdida de empleo” (Vander Elst, De Witte y De Cuyper, 2014, p. 365). Ésta constituye un importante factor de estrés en las personas trabajadoras dado que la anticipación de una posible pérdida de empleo puede percibirse como una fuente de ansiedad tan importante como la pérdida en sí misma, y tener efectos en el bienestar, actitudes laborales disminuidas, y un desempeño deficiente (Cheng y Chan, 2007).

Ante la idea de inseguridad laboral, la empleabilidad percibida se ha constituido como moderador de sus efectos negativos y como el sustituto de la seguridad laboral. Así, este concepto alude a la habilidad que tienen las personas para obtener y mantener un trabajo de su preferencia (Hillage y Pollard, 1998) o las posibilidades de encontrar un trabajo alternativo, ya sea en el mercado laboral interno o externo (Forrier y Sels, 2003), e implica, además, el desarrollo de atributos, habilidades y competencias (Van Der Heijde y Van Der Heijden, 2006). En este sentido, representa el atractivo individual en el mercado laboral (Berntson, Sverke y Marklund, 2006), y tiene efectos tales como que las personas que se perciben empleables buscan mejores trabajos, y están más dispuestos a dejar trabajos insatisfactorios y a buscar empleo de manera más activa (De Cuyper et al., 2008).

Algunos estudios han puesto de manifiesto que la empleabilidad percibida modera los efectos negativos de la inseguridad laboral funcionando como un recurso que amortigua los efectos negativos de las demandas y aumenta la percepción de control (Lee, Huang y Ashford, 2018; Aybas, Elmas y Dundar, 2015; De Cuyper et al., 2008; Silla et al., 2008, entre otros).

Entre los procesos psicológicos y psicosociales que pueden experimentar las personas que se ven tensionadas por este tipo mercado laboral se incluye también, la identidad laboral; que se atribuye a la forma en que las personas se definen a sí mismas a partir de un contexto laboral específico (Fugate, Kinicki y Ashforth, 2004). Visto así, la identidad de carrera enfatiza y engloba todas las experiencias laborales que forman parte de la vida de una persona a través del tiempo (Arnold, 2011; Arthur, Hall y Lawrence, 1989) y que se construye en forma de narrativa por parte del propio individuo (LaPointe, 2010) respecto de atributos personales, creencias, valores, expectativas y metas, formulando nuevas alternativas a futuro y dando una representación más coherente a diversas experiencias y aspiraciones asociadas a la carrera, las cuales en sí mismas, suelen ser de carácter difuso (Fugate, Kinicki y Ashforth, 2004) .

Estos procesos psicológicos explicados aquí permiten comprender la necesidad de las personas de tener una experiencia continua de trayectoria laboral, siempre en movimiento. Por ello, ante quiebres, cambios y otros eventos de su carrera, los seres humanos tenderán a buscar continuidad y percepción de control, de manera de mantener una identidad positiva y una alta percepción de empleabilidad como mecanismos para afrontar el estrés de la inseguridad laboral.

Entonces, ante un mercado laboral excluyente en el cual se haga difícil o imposible conseguir empleo (lo cual afectará la percepción de empleabilidad), emergerán actitudes y creencias que idealizarán el trabajo autónomo y también el informal, pues son caminos que le devuelven el control al sujeto, lo alejan de las injusticias y la desigualdad estructural. Sin embargo, como describe Peralta (2011) podrán coexistir creencias favorables hacia el trabajo estable como ideal social junto con creencias favorables sobre el trabajo informal. Esta doble mirada dice relación con la idealización tanto de la estabilidad como de la autonomía, conceptos que alguna vez fueron atributos del empleo, pero que han dejado de serlo por las dinámicas de mercado que se han descrito.

Determinantes de la elección del trabajo informal y relación entre informalidad y bienestar

Diversos factores contribuyen a explicar la motivación de las personas trabajadoras para optar por el empleo informal. Algunos propuestos en la literatura corresponden a la imposibilidad para encontrar un trabajo asalariado, la existencia de discriminación, el abandono de algún trabajo asalariado anterior y la posibilidad de complementar el ingreso proveniente de un empleo asalariado (Yunus, 2001). También se menciona la falta de conocimiento sobre los beneficios de la legalización, los programas gubernamentales y la asistencia técnica de las agencias de apoyo[54].

Un estudio empírico realizado en las cinco ciudades más pobladas de la región del Maule permitió verificar algunos de estos motivos (Moyano, Castillo y Lizana, 2008)[55]. Un 60,1% de las y los vendedores ambulantes encuestados indicó como causa principal para trabajar en la informalidad el no haber podido encontrar trabajo formal. Además, para el 91% de las personas encuestadas, existían dos ventajas del trabajo informal: la flexibilidad para escoger la jornada de trabajo (esto es, la cantidad de días y horas trabajadas) y el hecho que el trabajo les proporcionara un flujo diario de dinero. Otras motivaciones identificadas en este estudio están relacionadas con la eventual falta de calidad del empleo formal al que pueden aspirar y las dificultades de sortear las barreras de la formalización.

Respecto de la relación entre formalidad (e informalidad) y bienestar, la literatura no es concluyente. Si bien existe una corriente –probablemente mayoritaria- que reporta una relación negativa entre informalidad y bienestar, también existe otra que muestra diferencias muy débiles o inexistencia de diferencias en bienestar respecto de las personas trabajadoras formales. Lo mismo acontece respecto de la relación entre legislaciones más o menos liberales de protección del trabajo y bienestar (Karabchuk y Soboleva, 2020).

Así, para una muestra de 27 países europeos, se observa un impacto negativo del empleo temporal o informal sobre el bienestar. También en los países con legislaciones estrictas, las personas trabajadoras que poseen empleos temporales e informales están significativamente menos satisfechas con sus vidas en relación con aquellas que poseen empleos permanentes, mientras que en aquellos países con legislaciones liberales no hubo un efecto decreciente significativo en la satisfacción con el empleo temporal o informal (Karabchuk y Soboleva, 2020). Una legislación estricta acerca de despidos de trabajadores con contratos regulares tiene un efecto directo negativo estable sobre el bienestar de personas con todo tipo de contratos. Lo anterior tiene un efecto significativo y reduce el bienestar subjetivo en aproximadamente 0,2 puntos en promedio para las personas trabajadoras permanentes, temporales e informales. En los países con legislación estricta, las y los trabajadores informales y temporales reportan niveles más bajos de satisfacción con la vida y felicidad, que los de países con sistemas de legislación laboral liberales.

De esta forma, se observa que cuanto más estricta sea la regulación laboral en un país, más profunda y fuerte es la polarización del bienestar subjetivo entre trabajadores temporales o informales. Estos resultados están respaldados por la explicación teórica referida a que, en sociedades con legislación estricta o rígida, el número de vacantes de puestos de trabajos seguros o permanentes son menores, debido a altos costos laborales.

Karabchuk y Soboleva (2020) (basados en estudios previos) sugieren que las personas empleadas temporales e informales se sienten menos seguras y estables en comparación con las y los trabajadores de forma permanente, en circunstancias que la seguridad laboral es un valor muy importante para ser feliz y tener satisfacción con la vida.

En países con sistemas de mercado laboral liberales no se encuentra ninguna asociación significativa entre la felicidad y satisfacción con la vida de las personas empleadas y su tipo de empleo, lo cual confirmaría la hipótesis de que las y los trabajadores temporales o informales no tienen un bienestar subjetivo significativamente diferente al de las y los trabajadores permanentes, en los países donde la legislación del mercado laboral está desregulada. Según señalan Karabchuk y Soboleva (2020), esto puede explicarse a través del proceso más fácil de ingresar al mercado laboral en países con una legislación de protección más flexible. Esto podría llevar a los hacedores de política pública a pensar en la posibilidad de desregular legislaciones del mercado laboral con el fin de reducir la desigualdad en el bienestar subjetivo según los tipos de contrato. Una baja protección del empleo mejoraría la igualdad en las percepciones de inseguridad laboral e incertidumbre entre personas trabajadoras permanentes y las de trabajo inseguro. No obstante, aumentar la inseguridad para todos bajo el pretexto de buscar igualar el bienestar no parece ir en la línea del bienestar.

A2. Casos Empíricos de Informalidad Laboral

En esta sección se analizan tres casos empíricos que caracterizan la informalidad laboral, las personas recicladoras urbanas, las personas trabajadoras inmigrantes en economías barriales y el sector construcción y, las y los trabajadores de la pesca artesanal.

En el caso de aquellas que se desempeñan como recicladoras urbanas, los factores de entrada se relacionan con la pobreza, el nivel de calificación y la ausencia de oportunidades de empleo (Navarrete-Hernández, 2016) y no estaría condicionada por los ciclos económicos, ya que se trata de una actividad relativamente estable[56]. No obstante, el estudio muestra que la percepción de las personas de sí mismas y de su empleo influye en su disposición para buscar un empleo formal. Así, el segmento más pobre de personas recicladoras, con ingresos bajo la línea de pobreza, tiene mayor disposición a cambiarse a un empleo formal, y aquellos con mayores ingresos consideran que su actividad corresponde a una microempresa con posibilidades de mejorar en el tiempo, mostrando menor disposición a dejar este trabajo informal (aun frente a ofertas formales con mejores ingresos).

Por otra parte, Chile, como receptor de población migrante[57], ha dado lugar a nuevos espacios de generación de ingresos informales (Margarit y Bijit, 2014), como es el caso de los oficios de subsistencia en determinados barrios, por ejemplo, el comercio ambulante y la preparación de comida callejera; y los emprendimientos asociados a ciertos colectivos migrantes que posiblemente se basan en una fuerza de trabajo que está fuera del sistema formal, pero que al mismo tiempo, está formalizado como rubro, entre ellos los restoranes de comida típica, los almacenes de productos de los países de origen, las tiendas de ropa, las peluquerías, las tiendas de servicio técnico y computación, entre otros. (Margarit y Bijit, 2014).

También es el caso de las ferias libres y la construcción, en donde se observa tanto informalidad como precariedad laboral (Stefoni, Leiva y Bonhomme, 2017), debido a la prevalencia de subcontratación y de existencia de personas trabajadoras migrantes. Este fenómeno dual se expresaría en la dependencia de la contratación en los periodos de mayor actividad de la empresa sin que la persona trabajadora disponga de mayores alternativas a las que se le ofrecen.

Se menciona a quienes trabajan de la pesca artesanal, caracterizadas por la prácticamente nula existencia de contratos formales, lo que produce una dinámica de pagos en base a adelantos y acuerdos informales, pese a la existencia de respaldos institucionales como los sindicatos de trabajadores independientes que no logran instalar compromisos tributarios ni de seguridad social (Nahuelhual et al., 2018; Saavedra y Navarro, 2020). Además, en este sector la informalidad ocurre como un fenómeno transversal y se explica, al menos en parte, por el peso de la costumbre, pero también por un limitado alcance del Estado en cuanto a formalizar la actividad. Es probable que esto se repita en otras actividades propias de agricultura y pesca donde prevalecen las personas trabajadoras por cuenta propia.

En el caso de la región de Los Lagos (aunque también ocurre en Aysén y Magallanes), la actividad de la pesca artesanal se encuentra estrechamente relacionada con la acuicultura industrial pues proporciona una fuerza de trabajo especializada. Es decir, muchos pescadores y personas pertenecientes a comunidades de pescadores se emplean de forma permanente o temporal en esta industria. Las motivaciones son diversas, no obstante, la posibilidad de complementar ingresos para solventar todo tipo de gastos (no solo básicos) es frecuentemente señalada. Respecto del sistema de trabajo predominan los turnos, los que una vez terminados, regresan a sus actividades de agricultura y pesca[58] .

A3. Otras tablas y gráficos

Tabla A 1

Nombres de las actividades económicas y sus respectivas abreviaturas

Nombre de la actividad económica

Abreviatura

Agricultura, ganadería, silvicultura y pesca

Agricultura

Explotación de minas y canteras

Minería

Industrias manufactureras

Manufactura

Suministro de electricidad, gas, vapor y aire acondicionado

Energía

Suministro de agua

Agua

Construcción

Construcción

Comercio al por mayor y al por menor

Comercio

Transporte y almacenamiento

Transporte

Actividades de alojamiento y de servicio de comidas

Hotelería

Información y comunicaciones

Información

Actividades financieras y de seguros

S. financiero

Actividades inmobiliarias

S. inmobiliario

Actividades profesionales, científicas y técnicas

Act. profesionales

Actividades de servicios administrativos y de apoyo

Servicios

Administración pública y defensa

Administración pública

Enseñanza

Enseñanza

Actividades de atención de la salud humana y de asistencia social

Salud

Actividades artísticas, de entretenimiento y recreativas

Artes

Otras actividades de servicios

Otros

Actividades de los hogares como empleadores

Hogares

Actividades de organizaciones y órganos extraterritoriales

Órganos extraterritoriales

No sabe/no responde

No sabe/no responde

[53] Esto se debe a que estos valores culturales inciden también en cuanto al valor que el mercado otorga a diversas profesiones, casas de estudio, etc.; llevando a que la empleabilidad se comprenda más bien como ocupabilidad (acceso a trabajo y renta), más allá de la cualificación de las personas (Bargsted, 2017), y a que factores demográficos vayan teniendo una incidencia específica en las posibilidades de obtener y mantener trabajos de calidad y enfrentar la inseguridad laboral (Yeves et al., 2019).

[54] Mencionados en un estudio cualitativo orientado a identificar las motivaciones para la informalidad a partir de la percepción de los Trabajadores Autónomos del Camelódromo de Porto Velho-RO en Brasil.

[55] Específicamente, se identificaron 1.556 puestos de trabajo callejero de los cuales se extrajeron aleatoriamente 258 personas trabajadoras-vendedoras ambulantes. La metodología incluyó la aplicación de instrumentos para identificar los motivos para trabajar informalmente y se midió el bienestar, felicidad, salud, e ingresos de esa persona. Del estudio se observó que se trataba mayoritariamente de adultos, de ambos sexos, casados, y propietarios de las viviendas en las que habitaban, las que a su vez están emplazadas en las mismas ciudades de trabajo. La mayoría se había desempeñado antes en un empleo formal, se autodefinían como comerciantes, y estaban generalmente satisfechos con su trabajo, el que modalmente desempeñan siete días a la semana.

[56] Para el 86% de quienes participaron en el estudio desarrollado en cuatro comunas de Santiago, esta actividad tendría una duración de cuatro años. Este resultado contrasta parcialmente con lo planteado por Bachiller (2013), en su estudio sobre la economía del basural en la ciudad argentina de Comodoro Rivadavia, donde las personas recurrían cíclicamente a este espacio de recolección como una alternativa en tiempos de crisis.

[57] Fenómeno también observado en otros países (Appadurai, 2003; Lube-Guizardi y Garcés, 2013).

[58] Frecuentemente se trabaja por temporadas (a plazo fijo), en distribuciones mensuales de 20 por 10 días o 15 por 15, dejando los 10 o 15 días de descanso para volver a las capturas artesanales o a las actividades tradicionales rurales. O bien, terminados los contratos a plazo fijo se vuelve a las actividades agricultura y pesca. Es probable que dinámicas similares (ciclos informalidad-formalidad) se repitan en otros sectores y regiones donde la actividad tradicional se articula al sector industrial, según la demanda estacional (es decir, bajo la modalidad del trabajo temporal).

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